Los tertulianos presentes, una vez realizados los saludos de rigor e informados mutuamente del estado de salud de unas y otras, pasamos a comentar la novela. Todos coincidimos en que nos había gustado bastante. Se habló de que tenía el aspecto de ser un poco un folletín, seguramente porque la novelista sea guionista de televisión; en efecto los diversos capítulos dan a veces esa sensación, especialmente el final de los mismos que siempre quedan en suspenso incitando al lector a sumergirse sin solución de continuidad en el siguiente. De ahí que esta lectura resulte ciertamente adictiva. Pero este hecho no lo consideramos negativo ni mucho menos.
Hablamos de que la novela es una especie de puzle sobre el protagonista de la misma. Las piezas las van dando los distintos personajes del relato (novela coral), cada uno desde su propia experiencia de contacto vital con Óliver (perspectivismo). Por esto hay anticipaciones, lagunas que ya se rellenarán, retornos al pasado, etc. [sobre esto en "El blog de Juan Carlos" digo algo más de lo que apunté en la tertulia].
Muy interesante fue lo que se comentó sobre el narrador que parece interpelar o dirigirse directamente al lector. Esta manera de transmitir al lector la sensación de estar dentro de la propia narración nos pareció uno de los grandes méritos de la novela. Una novela que nos pareció meritoria por todas partes y más siendo la primera de la autora.
Otro elemento que destacamos fue el del estilo y el humor que la autora sabe incorporar a una historia dura como es la que en "El bueno de Óliver" se cuenta. Alguien dijo que el estilo le recordaba mucho al de algunos autores norteamericanos de la segunda mitad del pasado siglo y del primer cuarto de éste. Un estilo seco, desnudo, preciso, escueto, con fríos y como al descuido toques humorísticos... semejante al del norteamericano Salinger en "El guardián sobre el centeno".
Mucho nos entretuvimos hablando del protagonista y de la época en la que se sitúa la historia. Vinimos a concluir que la católica Irlanda y la católica España eran parejas en comportamientos sociales en esos momentos de los años 60 y 70 del siglo XX (seminarios donde muchos jóvenes sin medios acudieron para poder estudiar, comienzo de la liberación sexual, abandono del campo por los centros urbanos...).
Más se dijo, sin duda alguna, pero esto es lo que hoy lunes recuerdo de la amena reunión que tuvimos el jueves pasado. Mari Luz, que hacía poco tiempo que había cumplido años, quiso celebrarlo con el grupo. Muchas gracias y que cumplas muchos más, querida amiga.
En el capítulo de recomendaciones cinematográficas y literarias, Ana habló de lo mucho que le había gustado la película "La tarta del presidente" que hacía nada que había visto en una sala de cine. Guida citó la novela "El paracaidista" de Ana Campoy, novela que en otra tertulia a la que ella y Juan Carlos acuden comentarán el próximo mes de marzo. Mercedes contó lo agradable que fue la presentación de la última novela de Cristina Araujo titulada "Distancia de fuga". Nos dijo que aunque no pudo hablar demasiado con la autora, sí que mostraron el interés de ambas por que a nuestra tertulia acuda Cristina para poder comentar con ella su novela. La fecha quedó sin concretar. Al hilo de esto Mercedes y yo comentamos que quizá podríamos intentar traer a Ezequías Blanco y hacer una tertulia sobre alguna de sus novelas. Personalmente me comprometí a hablar con él y sondear la posibilidad de que esto ocurra. Ya comentaré en nuestra próxima reunión el resultado de estos tanteos.
La próxima tertulia
El día que nos veremos será el próximo 23 de marzo, lunes. El lugar, La Zamorana. La hora: esta vez las 19:00, para dar tiempo a quienes los lunes tienen ocupaciones familiares ineludibles.
Un abrazo a todas.

