miércoles, 26 de junio de 2019

Despedida del curso lector 2018-2019. Residencia de Estudiantes

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El encuentro del 24 de Junio de 2019 con el que cerrábamos el curso tertuliano y homenajeábamos desde nuestra humilde altura al genio y la persona de García Lorca fue una magnífica reunión. Al tiempo que íbamos a comentar la novela de junio quisimos rememorar que hacía 100 años que Federico asomó por la Residencia de Estudiantes. Almorzar donde él tantas veces lo hiciera nos supuso un acto de estética emoción.


Esta Crónica, por ello, será más extensa de lo habitual. La desglosaré en tres apartados: I. El Previo; II. Recordando a Federico; y III. La tertulia sobre “Juliet, desnuda”


I. El Previo

El finde anterior al 24 de junio, Mercedes y yo nos pusimos en comunicación para intentar dar forma a esta Reunión en la que no sólo íbamos a homenajear a Lorca y comentar lo que nos hubiera parecido la novela de Nick Hornby. No, también celebrábamos 10 años de existencia de nuestra tertulia "más que palabras...". Era evidente que estos tres hechos merecían un esfuerzo extra.

Mercedes y yo pergeñamos a vuela pluma el esquema de la Reunión: Llegados a la Residencia de Estudiantes a las 14'30 comeríamos; a continuación en la zona que antecede al Comedor haríamos nuestro Homenaje al poeta de Fuente Vaqueros para, acabado éste, comentar de la manera habitual la novela de "Juliet desnuda" que correspondía al mes de junio.

Para el Homenaje pensamos que bastaría con hacer un recordatorio de la llegada de Federico desde Granada a la Residencia, relatar algunas anécdotas de su estancia aquí e ilustrar las rememoraciones con textos originales: retazos de cartas escritas o recibidas por él y lectura, por nosotros mismos o por artistas de la época lorquiana o actual, de alguno de sus poemas.

Así lo dejamos establecido. El domingo por la tarde publiqué yo en este blog el germen de lo que sería el post que estáis en este preciso momento leyendo. Decía en él lo siguiente:

Dado que vamos a comer y recordar la llegada y estancia de García Lorca en la Residencia de Estudiantes de la calle Pinar, 4, en Madrid, voy a colocar a continuación el texto y el recitado de algunos poemas que sirvan para ilustrar siquiera de lejos la altura creadora del poeta.



SAN GABRIEL –SEVILLA-

(Romancero Gitano)
A D. Agustín Viñuales

[Recita el poema Margarita Xirgú]


I

Un bello niño de junco,
anchos hombros, fino talle,
piel de nocturna manzana,
boca triste y ojos grandes,
nervio de plata caliente,
ronda la desierta calle.
Sus zapatos de charol
rompen las dalias del aire,
con los dos ritmos que cantan
breves lutos celestiales.
En la ribera del mar
no hay palma que se le iguale,
ni emperador coronado,
ni lucero caminante.
Cuando la cabeza inclina
sobre su pecho de jaspe,
la noche busca llanuras
porque quiere arrodillarse.
Las guitarras suenan solas
para San Gabriel Arcángel,
domador de palomillas
y enemigo de los sauces.
San Gabriel: El niño llora
en el vientre de su madre.
No olvides que los gitanos
te regalaron el traje.

II

Anunciación de los Reyes,
bien lunada y mal vestida,
abre la puerta al lucero
que por la calle venía.
El Arcángel San Gabriel,
entre azucena y sonrisa,
biznieto de la Giralda,
se acercaba de visita.
En su chaleco bordado
grillos ocultos palpitan.
Las estrellas de la noche
se volvieron campanillas.
San Gabriel: Aquí me tienes
con tres clavos de alegría.
Tu fulgor abre jazmines
sobre mi cara encendida.
Dios te salve, Anunciación.
Morena de maravilla.
Tendrás un niño más bello
que los tallos de la brisa.
¡Ay, San Gabriel de mis ojos!
!Gabrielillo de mi vida!,
Para sentarte yo sueño
un sillón de clavellinas.
Dios te salve, Anunciación,
bien lunada y mal vestida.
Tu niño tendrá en el pecho
un lunar y tres heridas.
¡Ay, San Gabriel que reluces!
¡Gabrielillo de mi vidal!
En el fondo de mis pechos
ya nace la leche tibia.
Dios te salve, Anunciación.
Madre de cien dinastías.
Áridos lucen tus ojos,
paisajes de caballista.
El niño canta en el seno
de Anunciación sorprendida.
Tres balas de almendra verde
tiemblan en su vocecita.
Ya San Gabriel en el aire
por una escala subía.
Las estrellas de la noche
se volvieron siemprevivas.












Romance de la Guardia Civil

(Romancero Gitano)
A Juan Guerrero, cónsul general de la poesía
[Recita el poema Margarita Xirgú]


Los caballos negros son.
Las herraduras son negras.
Sobre las capas relucen
manchas de tinta y de cera.
Tienen, por eso no lloran,
de plomo las calaveras.
Con el alma de charol
vienen por la carretera.
Jorobados y nocturnos,
por donde animan ordenan
silencios de goma oscura
y miedos de fina arena.
Pasan, si quieren pasar,
y ocultan en la cabeza
una vaga astronomía
de pistolas inconcretas.

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
La luna y la calabaza
con las guindas se conserva.
¡Oh ciudad de los gitanos!
Ciudad de dolor y almizcle,
con las torres de canela.

Cuando llegaba la noche,
noche que noche nochera,
los gitanos en sus fraguas
forjaban soles y flechas.
Un caballo malherido
llamaba a todas las puertas.
Gallos de vidrio cantaban
por Jerez de la Frontera.
El viento, vuelve desnudo
la esquina de la sorpresa,
en la noche platinoche,
noche, que noche nochera.

La Virgen y San José
perdieron sus castañuelas,
y buscan a los gitanos
para ver si las encuentran.
La Virgen viene vestida
con un traje de alcaldesa,
de papel de chocolate
con los collares de almendras.
San José mueve los brazos
bajo una capa de seda.
Detrás va Pedro Domecq
con tres sultanes de Persia.
La media luna soñaba
un éxtasis de cigüeña.
Estandartes y faroles
invaden las azoteas.
Por los espejos sollozan
bailarinas sin caderas.
Agua y sombra, sombra y agua
por Jerez de la Frontera.

¡Oh ciudad de los gitanos!
En las esquinas, banderas.
Apaga tus verdes luces
que viene la benemérita
¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Dejadla lejos del mar,
sin peines para sus crenchas.

Avanzan de dos en fondo
a la ciudad de la fiesta.
Un rumor de siemprevivas
invade las cartucheras.
Avanzan de dos en fondo.
Doble nocturno de tela.
El cielo se les antoja
una vitrina de espuelas.

La ciudad, libre de miedo,
multiplicaba sus puertas.
Cuarenta guardias civiles
entraron a saco por ellas.
Los relojes se pararon,
y el coñac de las botellas
se disfrazó de noviembre
para no infundir sospechas.
Un vuelo de gritos largos
se levantó en las veletas.
Los sables cortan las brisas
que los cascos atropellan.
Por las calles de penumbra
huyen las gitanas viejas
con los caballos dormidos
y las orzas de moneda.
Por las calles empinadas
suben las capas siniestras,
dejando detrás fugaces
remolinos de tijeras.

En el portal de Belén
los gitanos se congregan.
San José, lleno de heridas,
amortaja a una doncella.
Tercos fusiles agudos
por toda la noche suenan.
La Virgen cura a los niños
con salivilla de estrella.
Pero la guardia civil
avanza sembrando hogueras,
donde joven y desnuda
la imaginación se quema.
Rosa la de los Camborios
gime sentada en su puerta
con sus dos pechos cortados
puestos en una bandeja.

Y otras muchachas corrían
perseguidas por sus trenzas;
en un aire donde estallan
rosas de pólvora negra.
Cuando todos los tejados
eran surcos en la tierra,
el alba meció sus hombros
en largo perfil de piedra.

¡Oh ciudad de los gitanos!
La guardia civil se aleja
por un túnel de silencio
mientras las llamas te cercan.

¡Oh ciudad de los gitanos!
¿Quién te vio y no te recuerda?
Que te busquen en mi frente.
Juego de luna y arena.
________________________

Esta fue mi contribución al previo del Homenaje lorquiano. Mercedes por su parte el mismo lunes por la mañana grabó en su móvil -y me las envió por whatsapp- una serie de poemas que según discurriese la reunión podríamos escuchar todos gracias a un altavoz pequeño-pero-matón que iba a llevar a la Residencia. El tal altavoz fue mano de Santo y propiciaría una escucha excelente de algunos de los poemas.


Fin de “El Previo”



II. Recordando a Federico

Tras un entretenido almuerzo durante el cual nos hicimos fotografiar para dejar constancia del día, pasamos a la zona de la Residencia donde se realizan ciertos actos como presentaciones de libros, conferencias o audiciones musicales (el piano era testigo mudo de las mismas). Afortunadamente ese día y a esas horas (las 16:00) estaba desierto y completamente en silencio así que nos sentamos en unos sofas que por su disposición invitaban a la conversación y al intercambio de confidencias. Y es que en efecto casi casi lo que nos disponíamos a hacer era comunicarnos momentos que unían el edificio en el que nos encontrábamos con la vida de Lorca. Empezamos, pues, a recordar a Federico.

Al alimón y sin atropellarnos en ningún momento, Mercedes y yo comenzamos a desgranar curiosidades sobre la llegada  del poeta en septiembre de 1919 a la zona de los Altos del Hipódromo donde se encontraba el establecimiento dirigido por Alberto Jiménez Fraud en el que él, contra la voluntad paterna, quería residir. Mercedes leyó algunos fragmentos de las cartas que se cruzó Federico con sus padres quienes estaban algo quejosos ante los apremios monetarios que su hijo mostraba. En algunos momentos, sobre todo Francisco Gracía Rodríguez, el rico labrador granadino, hacía exigencias al hijo habida cuenta del escaso rendimiento académico que tenía. La madre, Vicenta Lorca, era mucho más comprensiva y deseaba ardientemente que Federico triunfase en el mundo de las Artes.

Mercedes manejó para entresacar estas cartas y algunas otras anécdotas  sobre el paso del poeta por la Residencia un libro de Andrés Soria Olmedo titulado "Una habitación propia", que está a la venta en la propia Residencia y que ella había adquirido cuando acudió a la misma para reservar la comida. El título hace referencia a la famosa frase con que Virginia Woolf tituló uno de los suyos en alusión a la independencia que como creadora exigía rebelándose contra el sitio que la sociedad victoriana británica tenía adscrito a las mujeres. También García Lorca frente a sus padres contraponía las ventajas de su individual habitación de la Residencia, que le permitía trabajar a su gusto, con otros alojamientos madrileños del momento en los que reinaba la confusión y el adocenamiento.

Al hablar de los compañeros de Lorca (Buñuel, José Moreno Villa, Pepín Bello, Dalí...) fuimos citando más y más anécdotas referidas a la homosexualidad del granadino, condición que en nada complacía a Luis Buñuel y que llegó a marcar entre ellos cierta distancia en algún momento como se ve en alguna carta cruzada entre Buñuel y Pepín Bello. El papel de Dalí, que llegó a la Residencia en 1922, y la relación fortísima que se estableció entre el poeta y el pintor tuvo mucho que ver en los ataques que el aragonés dirigiría a Lorca en 1927 a raíz del veraneo en Cadaqués de Lorca junto a Salvador.

En el recuerdo a Lorca fue muy interesante además de los documentos leídos y de las anécdotas relatadas el recitado de algunos poemas del poeta. Hubo recitaciones en la voz de Mercedes, alguna hecha por mí, y otras realizadas por Margarita Xirgú, la actriz preferida por Federico para llevar a las tablas la mayoría de sus tragedias teatrales. Escuchamos declamados por la Xirgú el "Romance del emplazado";  el "Soneto de la dulce queja" de sus Sonetos del amor oscuro lo canta y pone música Pablo Guerrero, ¡una preciosidad! [En I. El Previo se han podido escuchar los recitados de dos poemas del 'Romancero Gitano' en la voz de la actriz de La Barraca]


➤ Poemas pertenecientes a la década de los años veinte

Romance sonámbulo

(Romancero Gitano , 1928)

A Gloria Giner y Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando
desde los puertos de Cabra.

Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.

Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿ No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?

Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.

Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme
hasta las altas barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas. Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?

¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña

Canción del mariquita

(“Canciones” 1921 – 1924)


El mariquita se peina
en su peinador de seda.

Los vecinos se sonríen
en sus ventanas postreras.

El mariquita organiza
los bucles de su cabeza.

Por los patios gritan loros,
surtidores de planetas.

El mariquita se adorna
con un jazmín sinvergüenza.

La tarde se pone extraña
de peines y enredaderas.

El escándalo temblaba
rayado como una cebra.

¡Los mariquitas del Sur
cantan en las azoteas!


LUCÍA MARTÍNEZ - EROS CON BASTÓN


(“Canciones” 1921 – 1924)




Lucía Martínez.
Umbría de seda roja.

Tus muslos como la tarde
van de la luz a la sombra.
Los azabaches recónditos
oscurecen tus magnolias.

Aquí estoy, Lucía Martínez.
Vengo a consumir tu boca
y a arrastrarle del cabello
en madrugada de conchas.

Porque quiero, y porque puedo.
Umbría de seda roja.






Romance del Emplazado 

(Romancero Gitano)

A Emilio Aladrén

[Recita el poema Margarita Xirgú]





¡Mi soledad sin descanso!
Ojos chicos de mi cuerpo
y grandes de mi caballo,
no se cierran por la noche
ni miran al otro lado,
donde se aleja tranquilo
un sueño de trece barcos.
Sino que, limpios y duros
escuderos desvelados,
mis ojos miran un norte
de metales y peñascos,
donde mi cuerpo sin venas
consulta naipes helados.

*

Los densos bueyes del agua
embisten a los muchachos
que se bañan en las lunas
de sus cuernos ondulados.
Y los martillos cantaban
sobre los yunques sonámbulos
, el insomnio del jinete
y el insomnio del caballo.

*

El veinticinco de junio
le dijeron a el Amargo:
Ya puedes cortar si gustas
las adelfas de tu patio.
Pinta una cruz en la puerta
y pon tu nombre debajo,
porque cicutas y ortigas
nacerán en tu costado,
y agujas de cal mojada
te morderán los zapatos.

*

Será de noche, en lo oscuro,
por los montes imantados,
donde los bueyes del agua
beben los juncos soñando.
Pide luces y campanas.
Aprende a cruzar las manos,
y gusta los aires fríos
de metales y peñascos.
Porque dentro de dos meses
yacerás amortajado.

*

Espadón de nebulosa
mueve en el aire Santiago.
Grave silencio, de espalda,
manaba el cielo combado.

*

El veinticinco de junio
abrió sus ojos Amargo,
y el veinticinco de agosto
se tendió para cerrarlos.
Hombres bajaban la calle
para ver al emplazado,
que fijaba sobre el muro
su soledad con descanso.
Y la sábana impecable,
de duro acento romano,
daba equilibrio a la muerte
con las rectas de sus paños.




➤ Poemas de los años treinta

Mercedes leyó con emoción la parte primera del "Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías" y el soneto del amor oscuro "El poeta pide a su amor que le escriba". Por mi parte yo leí otros dos sonetos del amor oscuro.  Aunque ambos los recité yo en este post me conformo con reproducir el bellísimo "Soneto de la dulce queja" musicado y cantado por Pablo Guerrero, mientras que el segundo, "Soneto de la guirnalda de rosas", ¡bellísimo y con un ritmo fantástico!, aparece en esta entrada sólo con  el texto a fin de agilizar la conclusión de esta extensísima Crónica

LA COGIDA Y LA MUERTE

(“Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías”, 1935)


A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!


SONETO DE LA GUIRNALDA DE ROSAS  

("Sonetos del amor oscuro", 1936)

¡Esa guirnalda! ¡pronto! ¡que me muero!
¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!
que la sombra me enturbia la garganta
y otra vez y mil la luz de enero.

Entre lo que me quieres y te quiero,
aire de estrellas y temblor de planta,
espesura de anémonas levanta
con oscuro gemir un año entero.

Goza el fresco paisaje de mi herida,
quiebra juncos y arroyos delicados.
Bebe en muslo de miel sangre vertida.

Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados.


El poeta pide a su amor que le escriba 

(“Sonetos del amor oscuro”, 1936)



Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura






SONETO DE LA DULCE QUEJA

("Sonetos del amor oscuro", 1936)
[recitado cantado por Pablo Guerrero]



Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua, y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.

Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.

Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,

no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
El homenaje que hicimos al gran poeta granadino transcurrió así, escuchando el recitado de los poemas elegidos al tiempo que entre unos y otros enhebrábamos anécdotas diversas,  comentábamos algunas de las dedicatorias, opinábamos sobre las circunstancias particulares de la orientación sexual del poeta reflejadas en su Obra poética, así como sobre los grandes desengaños amorosos que sufrió al enamorarse siempre de hombres heterosexuales como el escultor Emilio Aladrén que tras estar con él varios años lo plantaría en 1928 para casarse con una bella y adinerada inglesa que había llegado a Madrid para abrir en España el primer establecimiento de los cosméticos Elizabeth Arden. Nos demoramos y disfrutamos mucho de los Sonetos del Amor oscuro, escritos en un estado de exaltado enamoramiento y éxtasis erótica debido -dijimos entre nosotros- al enamoramiento que Federico vivió en esos años treinta con Rafael Rodríguez Rapún, secretario de la compañía teatral de La Barraca, por el que también sería plantado al contraer éste de la noche a la mañana matrimonio.

En fin, ya digo, este segundo apartado de la Jornada en la Residencia de Estudiantes fue placentera, ilustrativa, y plena de disfrute estético. ¡Una maravilla!


III. La tertulia sobre “Juliet, desnuda

La tarde se nos echaba encima y era tiempo de realizar, siquiera fuese de pasada, la tertulia sobre la novela de Nick Hornby, "Juliet, desnuda". Como la Crónica se está alargando en demasía intentaré ser breve y escueto en lo referido al comentario sobre la novela. Además tengo en mi blog ya preparada la reseña sobre ella [dicha reseña se puede leer aquí] y no quiero ser redundante .

El proponente del título leído había sido yo mismo. Comencé, pues, a exponer mi opinión sobre la misma justificando el motivo de la elección. Este no había sido otro que la lectura en El País de la crítica que Carlos Boyero había hecho a la película "Juliet, desnuda" estrenada en España el 4 de enero de este mismo año. Boyero hablaba con mucho gusto de las novelas de Nick Hornby cuyas historias le divertían y -decía- presentaban de una manera amable la sociedad actual. Fueron estas opiniones del duro, cáustico y difícil de contentar Boyero las que me animaron a indagar en la obra del escritor británico. 

A mí la novela al princicipio me desilusionó un poco pero según avanzaba en su lectura me iba reconciliando con la historia que el autor envuelta en un fino humor nos ofrece. Apunté que la novela pertenece a ese subgénero tan de moda últimamente conocido como 'feelgood' ('buen rollito') que plantea conflictos amables que provocan un agradable discurrir del tiempo que dura la lectura. Aunque también añadí -y aquí ya comenzó el animado debate que sostuvimos entre unos y otros- se tocan asuntos y aspectos que no son para nada baladíes. Entre todos fuimos apuntándolos: la relación de pareja que entra en vía muerta, el frikismo, el famoso: mito y realidad, la relación familiar, la necesidad del padre, la necesidad de los hijos, el provincianismo, ese micromachismo que anula a la mujer minusvalorando siempre sus opiniones, las falsedades construidas por la prensa, etc., etc.

Muchas cosas nos habían agradado de este relato que en su lectura e intelección no presenta ninguna  dificultad, y entre ellas se contaba por encima de todo el humor, ese humor inglés, fino, que parece que no dice nada pero que corta críticamente como si fuera un escalpelo. A mí, además, todo ese recorrido por un período musical (los años 60, 70 y 80) me había gustado mucho.

También las compañeras de tertulia comentaron que se veía que la elección de la novela la había hecho un hombre. ¿Por qué?, dije yo. Y ahí aparecieron un sinfin de razones: que todo gira en torno al personaje principal, Tucker Crowe, un inútil y vago redomado pero al que todas las mujeres inexplicablemente arropan y cuidan, incluso alguna hija que lleva sin ver los 20 años de vida de la misma; también -se apuntó allí- es más masculino que femenino ese frikismo, esa mitificación de una leyenda de la música pop, así como ese comportamiento de no abandonar el nido hasta que no se encuentra otro semejante, etc., etc.  Sí, sí, puede ser... Pero que conste que cuando propuse la novela, aún sin haberla leído, lo único que buscaba era abandonar los temas crudos y terribles que últimamente habían formado nuestro manjar tertuliano. Y esto creo que sí lo logra este relato que aborda asuntos que están ahí, y lo hace de manera amable, sin violencia ni crudeza alguna.


La próxima Tertulia

Como el verano es largo, y según habíamos hablado en alguna de las tertulias anteriores, decidimos elegir dos títulos para nuestro próximo encuentro. Uno de ellos lo propuso Carmen, es el titulado "Léxico familiar" de Natalia Ginzburg; el otro, lo había puesto sobre el tapete en la tertulia de mayo Ana, me refiero al titulado "La mujer de papel" de Rabih Alameddine. Estos son los dos libros que comentaremos en la Tertulia de septiembre que como ya es tradicional realizaremos el 24 de dicho mes en el kiosko "Montserrat" de Madrid-Río. La hora..., pues también como siempre, a las 19:00

Hasta entonces, os deseo a todas (la mayoría se impone, Juan Dionisio. Es evidente que estamos en minoría, qué le vamos a hacer) un buen verano: pasadlo bien, escapad del calor como podáis y leed libros que os encanten.