"Gabriela, clavo y canela" del brasileño Jorge Amado era la novela que habíamos elegido para comentar en la primera tertulia de este 2026. Fue Ana quien en la de noviembre sacó el título a colación y todos decidimos leerlo. Comenzó la compañera poniendo sobre la mesa una noticia de actualidad que hablaba de un crimen machista similar, si no idéntico en su motivación, a los que en la novela brasileña aparecían. Esta alusión hizo darnos cuenta de que la novela pese a haber sido publicada en 1958 tenía una enorme actualidad. Actualidad que se refuerza al considerar que, salvando las distancias y tomando una buena dosis de perspectiva, la situación socio-cultural de ese enorme país no parece haber cambiado en demasía desde esos años veinte del siglo pasado en que se sitúa el relato hasta hoy. Muy interesante debate se abrió al hilo de estas afirmaciones y un sinnúmero de anécdotas saltaron sobre el tablero por boca de quienes en el restaurante La Zamorana de la madrileña calle de Galileo estábamos.
Luego ya pasamos a hablar de la novela en sí. A la mayoría la novela pareció algo larga; muchas tertulianas destacaron una serie de repeticiones que a su juicio estaban de más. A esto se adujo, en defensa del procedimiento, que en relatos extensos y con muchos personajes es habitual realizar por momentos resúmenes o breves sinopsis de lo hasta ese instante ha acontecido a fin de que los lectores no se pierdan. Pese a esta defensa y a que hasta el mismísimo Cervantes echa mano de esta técnica, muchas tertulianas vieron en ello más defecto que rasgo de estilo.
Sobre el asunto que plantea la novela se habló por extenso. Se destacó el tema político: la lucha que se muestra entre fuerzas de progreso, jóvenes venidos de afuera, y elementos conservadores que desde antiguo sólo en la violencia encuentran el modo de mantenerse en el machito. Vimos algunos que se planteaba en el relato un cambio hacia mejor venido de la mano de la cultura, del diálogo, del consenso entre diferentes y tal. Varias tertulianas no participaron de esta idea abundando en que tanto los venidos de lejos como los que de siempre residían en Ilheus pensaban de manera idéntica.
Pero ¿y Gabriela? Sí, claro, el personaje que da título a la novela. Formaría parte de los llegados desde fuera. Su única riqueza es la belleza, bondad, sinceridad, la felicidad que busca para ella y para quienes la rodean... No fue un personaje que a todas les pareciese muy verosímil. ¿Era creíble su desprendimiento, su desprecio a los ofrecimientos de vida cómoda que los hombres ponían a sus pies? Aquí hubo un interesante intercambio de opiniones. Las mías las tengo por escrito en la reseña que a principios de este mes publiqué en el blog («"Gabriela, clavo y canela". Novela de Jorge Amado»). Muchos añadimos que Gabriela era un ser libre, una mujer diferente a las de los hacendados del lugar.
Hablar de Gabriela dio lugar a hablar de las otras mujeres que aparecen en el relato: Malvina, Gloria, Dª Arminda, las hermanas dos Reis... Hubo quien dijo que ellas, las mujeres, eran las auténticas hacedoras del cambio; a esto varias voces se alzaron en contra por considerar que estaban esclavizadas, sometidas a los hombres que las trataban como meros objetos sexuales. ¿Y por qué no aparecen niños en la novela cuando tantas son las mujeres que hay en ella?, se preguntó una tertuliana. División de opiniones también aquí.
Los únicos niños que aparecen son los del padre Basilio. A este respecto se habló del humor que hay en la novela. Se comentó la crítica que se hace de la religión católica, base sobre la que se asienta la cultura local. Una cultura violenta, con un sentido del honor machista que hubo a quien le recordó historias noveladas por Galdós. Frente a esta cultura impuesta, en la novela se aboga por la frescura, verdad, optimismo, felicidad, simpatía, sensualidad... de la propia cultura nacida de cultos cercanos al vudú: los cultos orishas (macumba, candomblé,...). Es en estas prácticas afrobrasileñas donde Jorge Amado sitúa la felicidad, inocencia, bondad e ingenuidad de Gabriela que se entrega a ellas con completo optimismo en busca de un disfrute vital que ella sitúa por encima del que pudiera lograrse sólo con el dinero.
Para finalizar y antes de entregarnos a la pitanza se habló un poquitín del estilo, que nos pareció equilibrado, poético en ocasiones, vivaz en los diálogos muchas otras veces. Un estilo que se dice propio de la segunda generación del modernismo brasileño. En esta manera de escribir ya se atisba el realismo mágico que en pocos años eclosionaría.
Títulos que nos recomendamos durante la tertulia
De Jorge Amado, al tocar el asunto de la sensualidad que aparece en Gabriela, clavo y canela, se citaron otros títulos en los que la misma es mayor y hasta más evidente: Tocaia grande, y Doña Flor y sus dos maridos. También se nombró otro título en el que la denuncia social es muy fuerte: Capitanes de la arena.
Novelas de otros autores que a varias tertulianas les parecieron interesantes y que podrían tenerse en consideración para próximas tertulias fueron: Comerás flores de Lucía Solla Sobral, Los apóstatas de Gonzalo Celorio, El bueno de Óliver de Liz Nugent, El paracaidista de Ana Campoy y La picaduira de abeja de Paul Murray. Por mi parte yo cité tres títulos: uno que me propongo leer próximamente (El señor Fox de Joyce Carol Oates) y dos que he leído hace muy poco y que en mi opinión darían juego tertuliano: Nubosidad variable de Carmen Martín Gaite y Por favor, cuida de mamá de Kyung-Sook Shin.
De cara a próximas tertulias Mercedes sondeó la opinión de los presentes acerca de hacer el ofrecimiento a Cristina Araujo de una tertulia con ella sobre su nueva novela. Todos dimos nuestra aprobación. Se quedó en que dicha tertulia estaría siempre supeditada a la disponibilidad de Cristina que, dado su éxito, tiene una agenda de lo más complicada. Bueno, ya nos contará ella misma el próximo lunes 19 en la presentación de su novela.
Por su parte Cecilia nos preguntó si nos parecería bien que el realizador del espacio literario de la radio escolar del Colegio Público Jacinto Benavente de Galapagar viniese a uno de nuestros encuentros para grabar parte de su desarrollo. Todos, tras aprobar la propuesta, convinimos en que era necesario que cuando tal encuentro tuviese lugar evitáramos en lo posible el desorden presente en muchas de nuestras tertulias sin caer tampoco, claro, en un disciplinario orden mas propio de la milicia que de amantes de la lectura. En fin, chicas, equilibrio, orden, moderación, empezando por quien esto escribe.
La próxima tertulia
De todos los títulos sacados a la palestra elegimos el que había propuesto Margarita: El bueno de Óliver de Liz Nugent. Nos citamos para el jueves 19 de febrero a las 18:30 de la tarde. El lugar se concretará próximamente.
Un saludo, amigas, y hasta la próxima


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