jueves, 22 de marzo de 2018

Hablamos sobre "El tren de la última noche" de Dacia Maraini

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La crónica que sigue es, necesariamente, una crónica incompleta pues llegué al "Madrid Business & Bar" en O'Donell, 4 cuando ya había transcurrido al menos media hora de la misma. ¿Qué es, entonces, de lo que no fui testigo? Pues, imagino, que de los últimos detalles y pormenores de nuestra próxima salida, la que haremos el 17 de abril por tierras de la Mancha, concretamente a Mora y Orgaz. Desde aquí emplazo a las organizadoras, Mercedes y Mª Jesús, para que envíen un email a todos y cada uno en el que con claridad se vean todos los extremos de ese día: hora de salida, coches y ocupación de los mismos, programa a realizar y todo aquello que entiendan sea interesante conocer. 


La Tertulia sobre la novela de Dacia Maraini
A las 19:30, cuando Mary Luz y yo llegamos al sótano del local de O'Donell, 4 que, además de tertulias como la nuestra, alberga otro tipo de reuniones, alguna con cierto halo misterioso (una persona se acercó a la mesa donde escuchábamos con atención al tertuliano de turno para preguntarnos si era allí la reunión sobre las criptomonedas [¡¡glups!!]). Pero bueno no quiero desviarme.

Decía que a las 19:30 estaba en el uso de la palabra, en nuestra inocente mesa literaria,  Marga, la proponente de "El tren de la última noche". Por lo que alcancé a escucharle saqué en claro que el relato le había gustado mucho si bien había partes como la muy extensa dedicada al levantamiento de Budapest de 1956 que le habían resultado pesadas.

MªJesús, a lo dicho por Marga, puntualizó que la novela le había parecido más una crónica que otra cosa. La escritora quería hablar de un momento histórico y para ello crea unos personajes y los coloca ahí, personajes que por ello parecen no tener alma y ser una mera disculpa para que la Crónica discurra.

Seguíamos un cierto orden en nuestras intervenciones como habitualmente solemos hacer, así que por turno fue Cecilia quien tras Mª Jesús tomó la palabra para expresar su plena satisfacción con el producto leído. En especial le había gustado la técnica empleada y sobre todo esa mezcla de géneros literarios; aquí se detuvo en las cartas que Emanuele le envía a Amara desde Viena en las que -según las propias palabras de Cecilia- se marcaba la 'cronología del horror' siempre in crescendo hasta 1943 en que el niño enmudece.

Guida, que había escuchado con atención las intervenciones precedentes, matizó la dureza contenida en la historia que todos habían manifestado diciendo que había mucha más en otros relatos que tocaban este asunto de los campos de exterminio nazis. Y apuntó como ejemplo "Las benévolas" (2007), título del escritor norteamericano nacionalizado francés y residente en Barcelona, Jonathan Littell (Nueva York, 1967). Siguió diciendo que aunque la novela le había satisfecho, sin embargo hubo momentos en que le pareció algo inverosímil: ¿Es posible que Amara no reconociese en Peter Orenstein a su amor de niña Emanuele Orenstein?, apuntó.

Mercedes dijo que había quedado extasiada con el bello lenguaje utilizado en la novela; un lenguaje que le hizo recordar a nuestro Juan Ramón. Para ilustrarlo leyó algunos fragmentos especialmente poéticos. Cecilia la instó a que leyese el poema de Eugenio Montale que previamente ella nos había hecho llegar por WhatsApp. En el relato son sólo dos versos los citados por Emanuele en una de las cartas dirigidas a Amara. Mercedes leyó el poema completo que, pese a su belleza, y dada su extensión, se hizo algo pesado. En cuanto al asunto novelesco escrito por la autora italiana -siguió diciendo Mercedes- poco o nada nuevo había en él. Como crítica manifestó que la resolución del relato, con ese final rápido, le pareció chocante y sorprendente, pero no para bien.

Maru también expresó su satisfacción con la historia leída, una historia que le había resultado bastante dura. Del personaje central, Amara, dijo que le pareció un ser algo ficticio, falso, poco creíble.

Ana, Mamen y Mª Luz, cada una en su turno, abundaron en la idea de lo poco que añade la historia de horror contada a lo ya sabido por todos. En este sentido, dijeron las tres, que el asunto no les había parecido interesante considerando además que la historia hacía aguas por muchas partes al existir ciertamente elementos muy inverosímiles: la alegría con que Amara se desplaza por una Europa en plena reconstrucción y plena guerra fría, unas relaciones entre personajes que quedan poco claras (Tadeusz, padre de Hans, y Ferenç, el pintor; Amintore y Stefania, padres de Amara; el bibliotecario de Viena Horvath; y otros).

En mi turno llamé la atención sobre la constante narración en presente que se había autoimpuesto la autora. Por ello la inclusión de esas cartas que Amara lee y relee constantemente, para así hacer que sea el mismo Emanuele quien relata ese camino hacia el horror de la vida primero en Viena y luego en el gueto de Lodz; por ello el dejar para el final la narración de los sufrimientos y penurias soportadas por este personaje a fin de que sea él mismo, once o doce años después de haberlos recibido, quien los contase; por ello el desplazamiento hasta Budapest que no añade nada al asunto Amara-Emanuele y que sólo se justifica porque la autora quiere contar en primera persona a través de personajes testigo los sucesos de Hungría de 1956. Al respecto y como ilustración de lo dicho leí un texto para mí muy clarificador. Ese texto, resulta que también lo había leído Guida en su turno (¡perdón, Guida!) y yo lo había olvidado. Es lo que tiene esperar pacientemente a que te llegue el turno de participación en la tertulia. De nuevo, pues, pido disculpas.
También me referí, como aquello que más me había agradado de esta novela, a la tremenda cultura que Dacia Maraini esparce por la obra en forma de referencias culturalistas de todo orden (musicales, literarias, pictóricas...). Especialmente me fijé en las literarias que van desde la Eneida de Virgilio con ese Hans que lleva sobre sus hombros a su padre muerto como Eneas hiciera con su padre Anquises, pasando por el "Infierno" de Dante, los "Pensamientos" de Pascal, el "Wherter" de Goethe, los personajes de "El idiota" de Dostoievsky, la Viena de "El tercer hombre" de Graham Greene, los poemas del italiano Montale, del turco Nazim Hikmet, del húngaro Gyulia Illyés...; sin olvidar, naturalmente, la novela "El corazón de las tinieblas" de Joseph Conrad, crónica del horror más terrible y novela a la que, en mi opinión, Maraini emula aquí; y tantas y tantas otras referencias literarias. Son referencias en mi opinión nada sencillas de insertar bien en el relato. Maraini lo consigue con su bello estilo al convertir los textos, personajes y pasajes literarios citados en parte de la narración al quedar transformados en elementos reales o referenciales dentro de las innumerables metáforas e imágenes que llenan su novela.

Juan Dionisio, en su turno, señaló la dureza de la historia. Habló de la gran cantidad de alusiones musicales cultas y populares que aparecen en el texto y especialmente comentó lo mucho que había llamado su atención esa confesión de amor y fe ciega propia del enamoramiento que la dueña de la pensión vienesa en la que se aloja Amara manifiesta al hablar de por qué la población había seguido y bebido el pensamiento nazi como verdades plenas sin percibir todas las barbaridades que hacían y que decían sobre los judíos. 'Era Amor', dice este personaje, 'lo que nos atraía hacia ellos'. A este respecto todos le vinimos a decir a Juan Dionisio que ahí radica el éxito de todos los nacionalismos, en el sentimiento de fe ciega propio del enamoramiento que nubla la razón y que sólo nos deja considerar las cualidades de la persona amada sin ver ningún defecto en ella. Pusimos como ejemplos  muy cercanos el de los nacionalismos periféricos que tenemos en España. ¡Ceguera total!

Inma, a quien le llegó la vez cuando ya había transcurrido más de una hora de comenzada la reunión, apenas si pudo añadir nada nuevo porque, como bien dijo, prácticamente todo había sido ya dicho. En un momento anterior, cuando Mercedes habló de esa demora en contar lo sucedido a Emanuele en los campos y de cómo la contraportada de la novela hablaba de sorpresa final, ella había comentado que jamás leía las sinopsis que venían en los libros hasta haberlos leído por sí misma; de esa manera evitaba verse influida. Pero sobre este asunto suscitado por Mercedes introdujo durante su intervención un dato más. Según Inma sí se van dando informaciones sobre lo que podría estar pasando con Emanuele en los campos a través de otros personajes como el de su tío pintor y la esposa de éste que compartieron cautiverio con él y evitan decir nada sobre su comportamiento.

Y acabo. En esta ocasión, la Crónica ha salido algo extensa porque he querido reflejar con cierta fidelidad el proceso que solemos seguir en las mismas. Es un proceso ordenado, pero que quizás resta espontaneidad al intercambio de ideas y comentarios entre unos y otros. Desde aquí, propongo dotar de más dinamismo a las reuniones para que todos podamos intervenir cambiando la dinámica de las mismas. Como no es caso de extender más ya esta crónica, creo que estaría bien abrir un período de reflexión sobre el proceso para intentar mejorarlo (como se decía en nuestra ya lejana etapa profesional propongo que vayamos pensando, ¡tachán!, en "propuestas de mejora". ¿Os acordáis de esta expresión? Seguro que sí). Bueno, ahí lo dejo.

La hora de la Poesía
Cerca de las nueve de la noche Ana, que era quien en esta reunión aportaba poemas, nos habló de los dos autores de quienes nos iba a leer sendas composiciones. Se trataba de un lejano familiar suyo, José Antonio González-Haba Guisado, primo segundo, con quien apenas relación          -mejor  ninguna- había tenido pues a pesar de los apellidos las vicisitudes de la vida había separado mucho geográficamente  a estos familiares lejanos de manera que casi ningún contacto había existido con ellos. Pero bueno, este chico, fallecido en 2009 a los 71 años, coincidió en Barcelona durante sus años de estudios universitarios con Joan Margarit con quien hizo buena y sana amistad en el colegio mayor donde ambos residían. Tal debió de ser la amistad entre ambos que Margarit a la muerte de González-Haba Guisado instó a la editorial granadina Valparaíso de Poesía a publicar los poemas que José Antonio había ido escribiendo a lo largo de toda su vida y que habían permanecido inéditos. El libro se titula "Puente de hierro" y apareció en septiembre de 2016 con prólogo del arquitecto y poeta catalán que lo había propiciado.

Dos poemas, pues, son los que Ana nos ofreció. Dos poemas relacionados entre sí por la biografía de los autores y porque el de Joan Margarit lleva el enigmático título de "J. A. G. H.". Los lectores de Margarit siempre quisieron conocer el misterio escondido tras estas iniciales. Ana nos lo descubrió a nosotros el martes pasado; y por si la biografía y amistad de ambos fuera poca cosa ha querido descubrirnos también al poeta que existía tras ese nombre que cantó el poeta catalán. A mí los poemas de ambos me gustaron mucho. Os los presento en letra y audio (la voz es mía. Disculpad los fallos que pudiera haber)

J. A. G. H.
(Joan Margarit)

Te imagino bebiendo el vino áspero
del bar de ese poblacho desde el que me [escribiste
tu última carta. Digo muy despacio:
Hice una inmensa finta y viví veinte años.
Es el único verso tuyo
que puedo recordar de tantas noches
en el Café de la Ópera.
Siempre pensé que, de los dos, serías tú el [poeta,
Un seco Baudelaire de Extremadura.
Amigo, extraviado desde hace tanto[tiempo,
una voz al teléfono que a veces
surgía de las viejas esperanzas.
De pronto sé que somos uno solo
Y que has detenido aquella noria
Del poema funesto que no acababas nunca.
Aquella amiga suicida.
(José Antonio González-Haba)

Estás en la amplitud de la ventana
que cálida y pacífica me mira,
observando aún el cotidiano
desenvolvimiento de la estancia:
las viejas sillas, la cama sobre el suelo,
el nuevo libro, la revolución
que amaste y prosiguen las canciones.
Estás en el fondo de aquel espejo
como en un pozo muy profundo
esperando que asomen otros rostros.
En la percha, donde demenciales
a veces aparecen tus vestidos.
En el armario que te quiso tanto.
Estás vagando, tenue, por la casa:
cada crepúsculo una sombra cruza
hacia el lavabo donde te peinabas
y sonaban puertas, grifos, pájaros.
Estás en el retrato de Van Gogh
que salvaje contempla las paredes.
En las sucias cazuelas y sartenes.
Estás bellísima en el tragaluz
que en la cocina canta el esplendor
de viejas cenas a la media noche.
No sé. Pero en algún lugar estás.
Vagas sonriente por todas las buhardillas.
Tú, que sin decir nada a los vencejos
decidiste un día cambiar de abismos
y me dejaste a solas con las puertas.
Solitario,
desde la más alta terraza,
he de encaramarme una noche a las [estrellas
y saber de la sonrisa
con que, para siempre,
desde algún lugar me miras.

La próxima lectura
Aquí también se lanzaron ideas sobre cómo realizar la elección de los títulos. Es un asunto también a reconsiderar. Mamen, en concreto, planteó -y yo la secundé- un sistema que propiciase el que todos pudiesen efectivamente hacer propuestas. Consistiría el procedimiento -creo haberlo entendido así- en que en cada reunión fuesen tres personas (siempre que quisiesen, naturalmente) las que propusiesen lectura para sobre ellas a continuación elegir en votación la que haríamos. Como todo es un sistema  posible. En fin, ya lo veremos y seguiremos perfeccionando.

En esta ocasión tres títulos fueron los propuestos: "La familia Karnowsky" de Israel Singer (proponente, Cecilia), "Ordesa" de Manuel Vilas (proponente, Juan Carlos),  y "Una infancia feliz en una España feroz" de Jorge Martínez Reverte (proponente, Mamen).

De los tres títulos, una vez realizada la votación, salió elegida la novela de Manuel Vilas. Es una novela que ha sido muy bien recibida y que, según algunos vaticinios, podría alzarse con ese título de mejor libro del año en curso. ¿Sí? ¿No? Bueno, el día 17 de abril durante la tertulia que haremos en tierras manchegas daremos nuestra opinión al respecto.


Despedida y Cierre
Y esto fue todo, que como veis no fue poco. Quedamos, pues, emplazados a la salida del próximo día 17 según el programa que nos remitan las organizadoras. Hasta entonces, pasadlo bien.

miércoles, 28 de febrero de 2018

La tertulia sobre "Apegos feroces" de Vivian Gornick

2 comentarios:
Tal y como habíamos acordado en la tertulia de enero acudimos con puntualidad soviética el lunes pasado (26/II/2018) a la hora concertada al lugar -nos gustó mucho en esta ocasión- que Teresa y Mercedes se habían preocupado de elegir y reservar. Nos agradó tanto el establecimiento "Madrid Business & Bar" situado en la calle O'Donell, 4 que, como más adelante diré, decidimos optar por él para al menos la próxima reunión.

Pero vamos a lo que vamos. Doce fuimos los tertulianos que nos acercamos al lugar. Mientras esperábamos a que llegasen todos, Mercedes y Maru hablaron sobre los viajes que en enero se pusieron sobre la mesa. El de Mercedes en colaboración con Mª Jesús tiene como destino Mora y Orgaz; el de Maru, Ocaña. El primero que realizaríamos sería el de Mora dejando el de Ocaña para más adelante. Se comentó la necesidad de establecer ya una fecha para el primero a fin de que Mª Jesús pudiese concertar la visita al castillo de Orgaz, que tiene su intríngulis. En votación se eligió el 17 de abril dejándose para más adelante la concreción de la logística del desplazamiento. No obstante Mª Jesús previamente a esta reunión nos envió un WhatsApp con un programa al que en principio nadie puso ninguna objeción. Los coches necesarios, según veo hoy, deben de ser como mínimo dos aunque en tres iríamos más holgados. Creo que la tertulia de marzo sería el momento definitivo de conocer los nombres de sus propietarios porque lanzarse ahora a ofrecerse me parece algo prematuro más que nada por los imponderables que por nuestras particulares condiciones familiares y tal nos surgen con frecuencia. Con todo ya a través del WhatsApp he visto dos ofertas.

La tertulia sobre el libro
Al haber sido Cecilia la proponente de este título, a ella correspondió abrir el debate. Centró su intervención en la figura de la madre, quien -dijo- es la verdadera protagonista del relato. Una mujer que anula la personalidad de la narradora, la cual es una mujer débil. Por contra la madre es una persona mala, cargada de odio, que todo lo controla. Frente a esta mujer dura está otra, la vecina Nettie, en quien Vivian la autora y narradora, encuentra refugio y afecto. Cecilia lanzó la posibilidad de cierto lesbianismo entre ambas. Muchos tertulianos no lo veíamos así porque una cosa son las dudas durante la adolescencia y otra muy distinta la definitiva orientación sexual.

Margarita dijo que a ella de este libro sobre todo le había interesado la presentación de la vida en el Bronx de Nueva York. Este mostrar una barriada neoyorquina con su variedad de habitantes judíos, irlandeses, italianos y así era lo que más le había llamado la atención y le había hecho recordar otros títulos leídos en esta tertulia como fue por ejemplo uno de Paul Auster. Allí nombramos el titulado "Brooklyn Follies" aunque el que en la lejanísima fecha del mes de abril del ¡año 2011!  leímos fue el titulado "Sunset Park" del mismo autor (comprobar aquí). Por esas fechas lejanas este cronista era trabajador por cuenta ajena y al estar atado al duro banco de la obligación laboral no hacía resúmenes de las Tertulias como de un tiempo a esta parte. 

Mientras en nuestra memoria buscábamos el título de Paul Auster el debate se animó y se rompió en parte el orden de intervención. Y el culpable -¡perdón, perdón..., peeerddóónn!- fui yo que al no poderme contener y en riesgo de olvidarme de lo que quería decir me lancé y expuse mi idea de que la protagonista auténtica de esta no-novela era la escritora, o sea, la narradora, y que su madre era un personaje en el que ella se ve reflejada como se percibe hacia el final cuando tras su tercer fracaso en sus relaciones con los hombres, en este caso con Joe al que en este momento viene a pedirle más dedicación a ella y observar que las cosas están como siempre, cae en la cuenta de que quizás su madre haya tenido razón cuando a lo largo de su vida le decía que en la relación hombre-mujer debía de existir el Amor. 

Ana en su turno abundó en la idea anterior y muchos otros tertulianos (Guida, MLuz, Carmen, Mercedes, Maru...) a quienes el libro les había gustado mucho vinieron a decir que madre e hija parecían dos mujeres muy distintas, aunque quizás no lo fueran tanto. Ambas se necesitan mutuamente, son una familia, y los integrantes de una familia no se escogen sino que se suelen sobrellevar porque existen ataduras fieras imposibles de quebrar (el título en inglés dice así: "Fierce Atachements. A memoir" que quizás refiere mejor que el término español de 'apegos' la unión, las ataduras feroces que en el seno de cualquier familia se dan). Las familias son así, y las madres con sus hijos son así, y las hijas respecto de sus madres opinan así..., y así son las cosas. Y por eso estas dos mujeres pasean por Nueva York y recuerdan sus vidas pasadas en un desorden que es el propio de la memoria, género literario al que pertenece este libro que no se puede leer como una novela porque no lo es. Son retazos sueltos de la memoria que se quedan ahí, que no presentan evolución, no hay una narración que avance hacia un desenlace. Estas dos mujeres a pesar del enfado final hoy seguro  -si es que vivieran ambas- que siguen paseando juntas.

Juan Dionisio y Mercedes comentaron que durante la lectura la imagen de las Corralas madrileñas en las que se vivía hacia afuera de la vivienda se les presentaba en su imaginación. La verdad es que casi todos tenemos presente en nuestra memoria esa relación de vecindad que antes en barrios y edificios existía (Inma contó sus recuerdos infantiles de cuando escuchaba siendo muy pequeña ella al resto de mujeres de los bloques zamoranos donde vivía. Como niña que era no entendía nada, pero la sensación que sentía era mágica, maravillosa), algo que hoy ha desaparecido completamente. De ahí, y sobre todo en USA, que estas Memorias sean leídas como algo exótico, algo perteneciente a un mundo desaparecido. 

Carmen y otros muchos fueron espigando algunas de las anécdotas que les habían sorprendido por lo que fuera durante la lectura resultando de ese intercambio de aportaciones y opiniones una tertulia de lo más animada.

Aunque las opiniones lo fueron sobre todo referidas a las relaciones interpersonales de los personajes también hubo quienes prestaron debida atención a lo formal. En especial Mercedes apuntó al uso en ocasiones de un narrador en segunda persona que quita el sitio al habitual en 1ª. El estilo indirecto libre también asoma en algunos momentos. Y también sin continuidad, sino como ramalazos o ráfagas aparece un hermoso lenguaje (MLuz, Maru y otros) que hace que la lectura se eleve literariamente. 
A este respecto del lenguaje varios intervinientes (Cecilia, Inma y otros) dijeron que la traducción no era buena porque dejaba a veces frases con el sentido sin concluir, incompleto. Bueno, sí, claro, es posible, pero para comprobarlo debidamente se necesitaría el original y comparar con la versión española.

En conclusión, esta obra de Vivian Gornick gustó a la mayoría (verdaderamente tan sólo Teresa manifestó que la misma no le había interesado ni un 'attimo' [en italiano lo digo porque las Tena se nos van de viaje a Italia]. Y además y es lo principal, "Apegos feroces" dio un magnífico juego en el debate. Muy satisfechos todos por ello.

La próxima lectura. Título, Lugar, Fecha y Hora
Elegimos una novela que en otra reunión había propuesto y proporcionado Margarita. Se trata de "El tren de la última noche" de la italiana Dacia Maraini. Una novela que su autora publicó en 2008 que de seguro nos va a interesar.

El lugar elegido para vernos y debatir será el mismo de este mes: "Madrid Business & Bar" situado en la calle O'Donell, 4.

La fecha, el martes 20 de marzo. Y la hora, las 19:00

Lectura poética
Por turno le correspondería a Ana -si es que Mª Jesús desistiese de hacerlo- seleccionar y leer el poema elegido ante la asamblea de tertulianos el día 20 de marzo en que comentaremos la lectura del mes.

A este respecto, las lecturas poéticas, Juan Dionisio suscitó un animado intercambio de opiniones sobre el desarrollo de estas lecturas. Dijo que con sólo una audición del poema, la que el encargado de hacerla realiza, apenas si él podía penetrar en el meollo de la pieza escuchada. Eso le desasosegaba mucho, más aún si la lectura se interrumpía  por el ruido ambiente o para avanzar posibles interpretaciones y tal, y por eso -dijo- ponía sobre la mesa el asunto.

Se debatió sobre el tema. La conclusión que yo vine a sacar fue la siguiente: 
  1. Es bueno que se siga manteniendo la elección y lectura porque nos da a conocer autores que si no difícilmente alcanzaríamos a saber de ellos o de sus obras.
  2. Sería bueno que los tertulianos tuviésemos ante nosotros en el momento de la lectura el texto completo del mismo (en papel, en el WhatsApp, o por el procedimiento que fuera)
  3. Dada la complejidad inherente a la Poesía, el silencio es obligado y el momento que se elija para realizar la lectura debe de ser el idóneo. Quizás el final de la reunión, ya cansados e iniciando la marcha, no sea el instante adecuado.
La lectura de Cecilia
En esta ocasión Cecilia trajo un poema de la jovencísima poeta segoviana Elvira Sastre, una mujer que en el ámbito poético con tan sólo 26 años ya se ha hecho un hueco y que ha publicado tres poemarios: «Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo», en diciembre del 2013, con prólogo de Benjamín Prado; en mayo de 2014 ediciones Valparaíso le publica su segundo poemario titulado "Baluarte"; y hace nada, en 2017, también la editorial Vaparaíso le acaba de publicar su tercer libro de poemas, "Ya nadie baila".
Los tres trabajos citados vienen a sumarse a traducciones (Elvira Sastre es traductora de profesión) al inglés de temas de Vetusta Morla, y al español el poemario «Los hijos de Bob Dylan», del autor norte-americano Gordon E. McNeer.
Es, pues, una magnífica aportación la que nos ha traído Cecilia. Poesía española actual y de calidad de una joven mujer, ¡natural de Segovia como ella! ¡Ay, madre, cómo son las segovianas!




QUIERO HACER CONTIGO TODO LO QUE LA POESÍA AÚN NO HA ESCRITO
(Elvira Sastre)



Cualquiera diría al verte
que los catastrofistas fallaron:
no era el fin del mundo lo que venía,
eras tú.

Te veo venir por el pasillo
como quien camina dos centímetros por encima del aire
pensando que nadie le ve.
Entras en mi casa
—en mi vida—
con las cartas y el ombligo boca arriba,
con los brazos abiertos
como si esta noche
me ofrecieras barra libre de poesía en tu pecho,
con las manos tan llenas de tanto
que me haces sentir que es el mundo el que me toca
y no la chica más guapa del barrio.

Te sientas
y lo primero que haces es avisarme:
No llevo ropa interior
pero a mi piel le viste una armadura.
Te miro
y te contesto:
Me gustan tanto los hoy
como miedo me dan los mañana.

Y yo sonrío
y te beso la espalda
y te empaño los párpados
y tu escudo termina donde terminan las protecciones:
arrugado en el cubo de la basura.
Y tú sonríes
y descubres el hormigueo de mi espalda
y me dices que una vida sin valentía
es un infinito camino de vuelta,
y mi miedo se quita las bragas
y se lanza a bailar con todos los semáforos en rojo.

Beso
uno a uno
todos los segundos que te quedas en mi cama
para tener al reloj de nuestra parte;
hacemos de las despedidas
media vuelta al mundo
para que aunque tardemos
queramos volver;
entras y sales siendo cualquiera
pero por dentro eres la única;
te gusta mi libertad
y a mí me gusta sentirme libre a tu lado;
me gusta tu verdad
y a ti te gusta volverte cierta a mi lado.

Tienes el pelo más bonito del mundo
para colgarme de él hasta el invierno que viene;
gastas unos ojos que hablan mejor que tu boca
y una boca que me mira mejor que tus ojos;
guardas un despertar que alumbra las paredes
antes que la propia luz del sol;
posees una risa capaz de rescatar al país
y la mirada de los que saben soñar con los ojos abiertos.

Y de repente pasa,
sin esperarlo ha pasado.
No te has ido y ya te echo de menos,
te acabo de besar
y mi saliva se multiplica queriendo más,
cruzas la puerta
y ya me relamo los dedos para guardarte,
paseo por Madrid
y te quiero conmigo en cada esquina.

Si la palabra es acción
entonces ven a contarme el amor,
que quiero hacer contigo
todo lo que la poesía aún no ha escrito.

jueves, 25 de enero de 2018

Comida de año Nuevo, Tertulia literaria y Amigo Invisible

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La Comida y el Amigo Invisible
El martes 23 de enero los 14 integrantes de 'más que palabras...' celebramos una comida con la que dimos la bienvenida como se merece al Año Nuevo. Como ya digo asistimos todos y ya sólo eso nos llenó de alegría. Margarita había reservado en el Restaurante myVeg de la calle Valverde, 28 (Madrid). El local era agradable y a pesar del día entre semana y la hora, las 14:30, estaba bastante concurrido. Junto a nuestra larga mesa había otra ocupada por un grupo de al menos 10 personas. Dada la mala acústica que, pronto percibimos, había en el establecimiento nos temimos lo peor de cara a la tertulia literaria que pensábamos realizar al finalizar la comida. Pero, afortunadamente, no fue así.

Para aprovechar el tiempo, puesto que a las 17:00 cerraba el restaurante, una vez que hicimos la comanda procedimos a la entrega de los libros del Amigo Invisible. Fue un momento de alborozo y felicidad pues a cualquiera le gusta recibir un obsequio y aunque ignorábamos de qué persona exacta procedía ya saber que venía de uno de los nuestros -¡oh, qué frase tan peliculera tipo Martin Scorsese me ha salido!- nos llenaba de satisfacción.

Tras los regalos comimos con agrado por parte de la mayoría. Optamos por el menú del día; un menú que regamos debidamente con vinos denominación Madrid que, bueeeno, no estuvieron mal del todo. El conjunto -platos, postre y bebidas- resultó muy del gusto de todos. Ya metidos en celebración -la del Año Nuevo- Margarita y quien esto escribe, o sea, Juan Carlos, quisimos compartir nuestros pasados y recientes cumpleaños con todos y así lo hicimos: ¡bebidas para todos, chef!

Mientras la comida transcurría la mala acústica de la sala donde estaba nuestra mesa nos hacía pensar, como ya he dicho antes, que iba a impedir cualquier intercambio de opiniones sobre la novela que nos proponíamos comentar. Pero los dioses se apiadaron de nosotros y los comensales de la mesa que compartía sala con nosotros se levantaron poco antes de finalizar nosotros los cafés y las tisanas pedidos tras el postre. ¡Fantástico, qué gran suerte la nuestra!

La tertulia
Como Juan Dionisio tenía cierta prisa decidimos comenzar la tertulia sobre "Media vida", la novela de Care Santos que habíamos leído para esta reunión, enseguida, incluso antes de dar cima a los cafés. Como siempre, quienes propusieron la lectura, en esta ocasión Teresa y Ana, fueron las primeras en intervenir. Ambas vinieron a decir que la novela, que, reconocían, no era una maravilla, les había entretenido y despertado en ellas no pocos recuerdos de su época adolescente en colegios de religiosas en los que, una sí y otra no,  habían hecho sus primeros estudios. En concreto Ana nos dijo que su propuesta nació a raíz de la lectura que hicimos de la novela "Las chicas de campo" escrita por la irlandesa Edna O'Brien. Si en ella la O'Brien contaba su experiencia colegial en una institución religiosa de su país natal, en "Media Vida", pensó Ana, teníamos lo mismo que allí pero en un contexto más reconocible, el nuestro, España.

En general todos manifestamos nuestra sorpresa por que una novela como la leída hubiese sido galardonada con el Premio Nadal 2017. Y es que aunque contase cosas propias de los internados de chicas en colegios de monjas -y muy reales según Mary Luz, la única de los 14 que estudió interna en un colegio de monjas-: asearse con el camisón siempre puesto,  jugar en el dormitorio corrido a espaldas de las monjas, reírse de algún chico o chica deficiente acogido por las religiosas como manifestación de esa caridad cristiana entendida de esa manera tan hiriente, el diferente trato dado a unas u otras niñas según la clase social de procedencia... Sí, vale, todo eso estaba bien, pero desde luego originalidad cero. Hartos estamos desde hace años de leer y/o asistir a representaciones teatrales en los que se pone en solfa la educación recibida por las generaciones de los españoles y españolas que fuimos niños y adolescentes durante el franquismo.

Comentamos con sorpresa la buena recepción que la novela ha tenido y sigue teniendo en un sector de lectores (lectoras sobre todo) que están en una edad comprendida entre los 45 y 50 años. ¿Cómo se explica esto cuando las cinco niñas que componen el cuadro de personajes (Julia, Nina, Loli, Marta y Olga) tienen 14 años en 1950? Como bien dijo Mamen ni siquiera las madres de estas lectoras cuarentonas pudieron tener esa edad por esos años. Casi todos consideramos al respecto que la novela parece fruto de un encargo editorial en el que la autora ha pergeñado una obra con la vista puesta en el lector que la iba a leer, un lector al que, aunque hayan pasado ya 43 años desde que Franco murió en la cama -¡y 68 desde 1950!-, le encanta escuchar el relato de las penurias  y miserias vividas durante ese tiempo quizás para así justificarse mejor en su confortable posición actual y evitar la mala conciencia que pudiera asaltarle. Si además, como se ve en la novela, alguna de las 5 chicas está en la actualidad realizando una magnífica labor socio-política pese a la difícil infancia vivida, el relato pierde la minúscula y asciende varios peldaños en su consideración.

En fin, "Media vida" es una novela que se lee muy bien porque la autora tiene oficio y sabe excitar la curiosidad del lector con esos capítulos en cuyo final introduce un nuevo elemento que nos fuerza a seguir leyendo para satisfacer nuestra curiosidad. Esto es un mérito indudable. Y hay algunos otros, sin lugar a dudas. Pero el grueso de la narración centrado en cinco mujeres arquetípicas -la mala, la buena buenísima, la engañada que por fin se rebela contra su situación, la amante silenciosa que espera durante años su oportunidad, y la atrevida que purga su atrevimiento durante toda su vida pero que se venga de los hombres tratándoles como ellos hicieron con ella en su primera juventud- es una historia que no nos dice nada nuevo, nada interesante, nada rompedor, nada de nada.

Quizás se pueda ver -yo diría casi mejor, vender- la novela como una novela feminista. Pero primero habríamos de ponernos de acuerdo en el concepto. Feminismo, ¿qué feminismo: el igualitario o el supremacista? De los dos hay en la novela: uno o dos personajes viven más el asunto por el lado de la igualdad entre los sexos; otros se decantan más por el supremacismo, si bien no siempre por el de la mujer sobre el hombre sino por el contrario, deleznables ambos, sin lugar a dudas. 

Las frases que ahora recuerdo se pusieron sobre la mesa fueron muchas, variadas y concluyentes:
  • Una novela de metro (Mercedes)
  • La autora desperdicia personajes que podrían tener mucha chicha y centra su atención en otros poco interesantes (Mamen)
  • Muchas inverosimilitudes (Mary Luz)
  • La narradora es la propia autora. Habla de ella misma (Cecilia)
  • Hay frases interesantes que provocan reflexiones, que hacen pensar (Juan Dionisio)
  • Es una novela plana (Inma)
  • Me ha hecho recordar la educación que viví en el colegio de monjas (Maru, Mercedes, Mª Jesús, Mary Luz...)
  • Desde luego en esta novela no hay nada de "El Quijote" de Cervantes (Margarita)
  • Una novela maniquea (Guida)
  • Tiene algunos méritos literarios, cierto es (Juan Carlos)
  • El cúmulo de casualidades a fin de dar redondez al relato y no dejar cabos sueltos es excesivo (Todos) 
Y así, entre unas cosas y otras, la hora de las cinco de la tarde, ¡las cinco en punto de la tarde!, se iba acercando imperturbable y amenazaba con dejarnos sin escuchar el poema y sin hacer la propuesta de lectura para la tertulia del mes de febrero.
Aunque primero escuchamos el recitado del poema y luego fijamos el título, la fecha y hora para la tertulia de febrero, en esta crónica por cuestiones prácticas alteraré el orden colocando la lectura de la próxima reunión antes de la sección poética.

La tertulia de Febrero
Como siempre se pidieron propuestas de títulos a los tertulianos. En esta ocasión Mamen puso sobre la mesa dos: "El amigo invisible" de Guillermo Fesser y "El cuaderno dorado" de Doris Lessing. Dos títulos muy distintos entre sí: uno, cuyo autor confesaba hace poco que no perseguía otra cosa que mostrar en clave de humor la soledad sufrida en sus propias carnes cuando pasó a vivir en USA, un país de lengua y cultura distintas a la suya; el otro, el de la Nobel Lessing, de más enjundia pero también más voluminoso, más denso, más reflexivo, más profundo...  También Margarita lanzó un título que le había gustado mucho: "El tren de la última noche" de Dacia Mariani, una novela dura que se sitúa en esa Europa surgida tras el final de la II Guerra Mundial. Por último, Cecilia propuso "Apegos feroces" de Vivien Gornick, las memorias de la autora que camina por la calles de Manhattan junto a su madre, ya anciana. 
Tras la habitual votación, la mayoría optamos por la obra propuesta por Cecilia, "Apegos feroces" de Vivien Gornick, un libro que, publicado en 1987, aparece ahora por primera vez traducido al español. 

El día de reunión elegido fue el del lunes 26 de febrero
La hora, las 19:15
El lugar, un pub que no hace mucho descubrieron, creo recordar, Teresa y Mercedes. El nombre no se dijo pero sí que estaba en la calle O'Donnell a la altura del número 4. Teresa se comprometió a reservar y a decirnos con exactitud el nombre del local.
La lectura poética corresponde, según el orden que llevamos, a Cecilia. En reserva, María Jesús

Rincón poético
Mary Luz fue la encargada en esta ocasión del recitado. Escogió un poema de Emily Dickinson, poeta estadounidense del siglo XIX cuya obra, al ser ella mujer, se gestó en soledad y quedó silenciada en casi su totalidad pues en vida de la escritora apenas si siete ú ocho poemas vieron la luz.

Mary Luz procedió a leerlo. Lo hizo en castellano y logró transmitir la sencillez y al tiempo la profundidad que la escritora expresa en el poema, aparentemente mera expresión de su experiencia como mujer pero que esconde más, mucho más.

[Nota: Los guiones que figuran en el texto del poema son los que ponía la escritora en el manuscrito. Ella solía prescindir de signos de puntuación y quizás con estas señales -como con ciertas letras mayúsculas que utiliza indebidamente- quería transmitir significaciones importantes]


I tie my Hat—I crease my Shawl / Me ato el Sombrero – doblo el Chal
Emily Dickinson, 1830 - 1886

(En Inglés)
I tie my Hat—I crease my Shawl—
Life’s little duties do—precisely—
As the very least
Were infinite—to me—

I put new Blossoms in the Glass—
And throw the old—away—
I push a petal from my gown
That anchored there—I weigh
The time ‘twill be till six o’clock
I have so much to do—
And yet—Existence—some way back—
Stopped—struck—my ticking—through—

We cannot put Ourself away
As a completed Man
Or Woman—When the errand’s done
We came to Flesh—upon—
There may be—Miles on Miles of Nought—
Of Action—sicker far—
To simulate—is stinging work—
To cover what we are
From Science—and from Surgery—
Too Telescopic Eyes
To bear on us unshaded—
For their—sake—not for Ours—

Therefore—we do life’s labor—
Though life’s Reward—be done—
With scrupulous exactness—
To hold our Senses—on—
(En castellano)
Me ato el Sombrero - doblo el Chal –
Hago los pequeños deberes de la Vida - con precisión –
Como si el más mínimo
Fuera infinito - para mí –

Cambio las Flores del Jarrón –
Y tiro las Viejas –
Quito un pétalo de mi vestido
Que ancló allí – Sopeso
El tiempo hasta que sean las seis –
Tengo tanto que hacer –
Y sin embargo - la existencia - tiempo atrás –
Se paró – atravesó - mi tic-tac –

No podemos apartarNos –
Como Hombre consumado
O Mujer - Cuando está hecho el recado
Con el que nos Encarnamos –
Puede haber - Millas sobre Millas de Nada –
De Acción - con mucho más enferma –
Que simular - es trabajo punzante –
Encubrir lo que somos
De la Ciencia - y de la Cirugía –
Ojos Demasiado Telescópicos
Para apuntarnos al descubierto –
Por Su - bien - No por el Nuestro –

Por eso - hacemos la labor de la vida –
Aunque la Recompensa de la vida - haya terminado –
Con escrupulosa exactitud –
Para - mantener - nuestros Sentidos

viernes, 22 de diciembre de 2017

La última tertulia del año 2017. Kazúo Ishiguro

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Previsores como pocas veces el jueves 21 habíamos quedado a las 18:00 en el Viena Capellanes de la calle Luisa Fernanda. El motivo del adelanto horario fue para evitar los grupos que por estas fechas prenavideñas suelen darse cita en bares y restaurantes para celebrar (?) que se va un año más. Al ser hora de merienda más que de vermú, pedimos al camarero fundamentalmente bebidas calientes como tisanas, cafés y chocolates en taza que os lo puedo asegurar estaba buenísimo.

Kazúo Ishiguro, Premio Nobel, Japón, Segunda Guerra Mundial
La Sala bullía, fundamentalmente por las mesas de juego en torno a las que, con gesto distendido y conversación fluida, se congregaban un buen número de mujeres que procuraban al local un sonoro ambiente. En fin, vamos, que no era muy fácil escucharse, aunque con todo y con ello al no ser la mesa muy larga los diez contertulios que en esta ocasión acudimos a la reunión pudimos  hacernos oír de manera razonable.

La novela "Un artista del mundo flotante" del Premio Nobel de este año 2017, Kazúo Ishiguro, fue del gusto de la mayoría de tertulianos si bien a algunos les había resultado algo prolijo y excesivo ese querer dejar siempre todo atado y bien atado; e incluso a otros los nombres japoneses de los personajes así como las localizaciones tokiotas les habían hecho despistarse un tanto y, en consecuencia, estos pequeños detalles habían perturbado su goce lector. Pero pese a pegas menores de este tipo en líneas generales todos habíamos salido bastante satisfechos de la lectura.

Hecha esta primera valoración rápidamente hablamos del protagonista del relato, ese yo narrador que en 1949 ó 1950 bajo ocupación americana está intentando solucionar un problema familiar: casar a su hija Noriko que viene ya de una experiencia fallida al respecto. Toda la novela es, pues, una especie de justificación del narrador, Masuji Ono, ante un auditorio sin rostro -los lectores, seguramente- a quienes se dirige e interpela directamente.

El personaje de Masuji Ono dio pie -y ¡cómo se lo agradecimos a ambas!- a que Guida y Carmen nos hablasen un poquito de la historia de Japón. Fue muy interesante conocer que entre 1867 y 1912 tuvo lugar en Japón la época Meiji en la que se desarrolló un Japón nuevo abierto al mundo, que, guardando sus tradiciones esenciales, puso fin a la época feudal y convirtió a Japón en el primer país no occidental que desarrolla las técnicas de la Primera Revolución Industrial. Estos años de expansión y crecimiento económico llevan a Japón al imperialismo y militarismo (Guida nos dijo que el modelo que eligieron fue el prusiano). En este contexto cultural en el que se mantienen la tradición junto a la expansión colonial por Asia la mujer tiene un importante papel pero sólo como reposo del guerrero en que, en definitiva, se había transformado el país entero. Carmen, al hablar del papel de la mujer en la cultura japonesa nos contó algunas anécdotas personales vividas con una chica japonesa a la que había dado clases particulares y que se transformaba radicalmente cuando llegaba el marido a la casa.

En la novela se observa con claridad la añoranza de ese mundo de antes vivido por el personaje y el choque cultural con el mundo posterior a la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial. El Nuevo Japón que está surgiendo bajo el influjo americano queda representado en el relato en la figura de Ichiro, el nieto del narrador al que éste ya no entiende ni comprende pues, entre otras cosas, ha cambiado los héroes que para la tradición japonesa eran los guerreros feudales por los que los americanos traían envueltos en la leche en polvo, los alimentos y los materiales de reconstrucción del país que había quedado masacrado. Estos héroes nuevos son Popeye el Marino, El Llanero Solitario y otros por el estilo que los niños ven en películas y en restaurantes de fast food que comienzan a prodigarse por Tokyo y a los que el abuelo lleva a su nieto a pasar la tarde.

Junto a estos aspectos temáticos también remarcamos la magnífica ejecución técnica:
  • Narrador subjetivo que recuerda de manera desordenada, ajeno ya casi al mundo que le rodea, la época en que él fue un importante Sensei (Maestro) de pintura con una cohorte de discípulos y el salto que dio de una pintura de motivos japoneses tradicionales, que encontraban en el mundo nocturno que él y sus colegas y discípulos visitaban y en el que se emborrachaban, a otra pintura más patriótica que incitaba a seguir consignas militaristas que al fin y a la postre llevaron al Japón al estado de postración en que ese momento se encontraba.
  • Desconfianza en la memoria propia y disolución de la misma en el colectivo (¿para escapar así de las propias responsabilidades o para marcar el contexto general de la sociedad?): "es posible que las palabras que dije aquella tarde en el templo de Tamagawa no fueran exactamente estas, ya que he contado esa escena en otras ocasiones, y cuando una historia se repite varias veces, empieza a adquirir vida propia.".
  • Avances y retrocesos dentro de la linealidad del discurso en el que entra y sale de manera deliciosa, con la suavidad y delicadeza japonesas que se aprecian en el papel de arroz sobre el que hacían bellas acuarelas de ese mundo flotante. El personaje protagonista se disculpa por esas ausencias:  "En fin, veo que me estoy desviando del tema. Mi propósito no era otro que relatarles la conversación que tuve con Setsuko el mes pasado".
  • También son interesantes esas interpelaciones al propio lector (Juan Dionisio al hablar de lo mucho que había disfrutado con la novela destacó este hecho): "No vayan a pensar"; "Y si al llegar al pie de la colina que sube hasta mi casa todavía no se ha puesto el sol, deténganse en el Puente de las Vacilaciones"; y otras más.
  • Por último la integración del asunto con la forma explícita frecuentemente en la metaforización que hace de los edificios antaño elegantes y firmes (la casa de su maestro Mori-san en el pasado y ahora cuando lo visita y el Sensei de antaño está ya viejo y sin vista: "Cuando ahora intento evocar la casa de Mori-san me viene a la mente una perspectiva especialmente grata de ella [...] En nuestros días, sin embargo, la casa se encuentra en estado ruinoso").
En fin, amigos, el libro da para mucho mucho. Para finalizar sólo recordar lo que Mamen nos preguntó: ¿Qué pretende decirnos el escritor con esta novela? La pregunta es difícil de contestar pues la novela presenta seres tan complejos y es de tal sutileza que no se puede despachar con una frase rotunda, lapidaria. Alguno dijo que contraponer el viejo y el nuevo Japón que surge tras la derrota; otro que denunciar a aquellos que realizaron acciones indignas en el pasado y que se han ido de rositas; aquel que este hombre lleva agazapada en su alma una tremenda carga por sus acciones del pasado de la que por mucho que lo intenta no puede escapar; etc., etc.
Es una novela magnífica y como tal no admite ser encerrada en un parquecito de palabras, ¿no os parece?


Próxima lectura, comida, tertulia, recitado poético y  Amigo Invisible. 
 
Tras barajar varios títulos, optamos por la novela de Care Santos "Media Vida", ganadora del Premio Nadal 2017. Según quienes ya la han leído es una novela que promete darámucho juego en la Tertulia que haremos sobre ella.

¿Cuándo la haremos? Pues quedamos en el día 23 de enero.

¿Dónde la haremos? Bueno, aquí es en lo que hay variaciones importantes. Pensamos que ese día, martes, lo mejor sería quedar primero para comer a las 15:00 horas en el lugar que Margarita, nuestra representante en el mundo del trabajo, elija dado que ella es la única que tiene obligaciones laborales. Marga nos lo dirá próximamente.

Tras la comida haremos la tertulia sobre el libro de Care Santos y el recitado poético que en esta ocasión corresponde a Mary Luz quedando en condición de suplente Cecilia.

Finalizada la comida y/o la tertulia y el recitado poético nos haremos entrega del libro que hayamos elegido para el Amigo Invisible que nos haya correspondido según el azar que depare el programa que utilizo para confeccionarlo. La semana próxima como muy tarde os llegará a cada uno un correo con la indicación de la persona que os haya caído en suerte.

Y nada más, amigos contertulios, sólo desearos a todos una muy

¡¡Feliz Navidad y una magnífica Salida y Entrada de Año!!