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jueves, 23 de febrero de 2023

En febrero hicimos tertulia con Cristina Araujo Gámir

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La verdad es que se agradece mucho dar variedad, introducir cambios de vez en cuando en nuestros encuentros mensuales. Este febrero hemos tenido la oportunidad de conversar, intercambiar opiniones, con la autora del libro que habíamos leído y sobre el que íbamos a comentar. El libro era Mira a esa chica, último Premio Tusquets de Novela, y la autora, claro, Cristina Araújo Gámir.

Para este encuentro volvimos al Café del Rey, establecimiento que se nos antoja fantástico para poder hablar, especialmente si se hace con orden y sin atropellos. Además, frente a recuerdos del pasado, en esta ocasión se nos atendió debidamente y lo que es más importante no había música ambiental ni sonido de televisión alguno. Fantástico.

Tras saludar a Cristina e interesarnos los unos por los otros iniciamos la tertulia sobre la novela. Lo primero que le preguntamos a Cristina fueron los motivos que le llevaron a escribir esta historia. Nos respondió que sobre todo fue el pensamiento que siempre la acometía cuando escuchaba noticias sobre abusos sexuales: ¿Cómo abordará tras esto la agredida su vida cotidiana? ¿Qué pensará mientras es examinada en el servicio de urgencias del Hospital? ¿Cómo reaccionará ante la policía, el juez, su familia?, etc. Este come come que no se le iba de la cabeza se agrandó aún más tras los sucesos de la manada pamplonica. Ambos ingredientes  —comentó Cristina— fueron el germen de su novela; faltaba ahora lo esencial, prosiguió: buscar la manera de mostrarlos debidamente barajados, conjugados. Pues lo lograste, Cristina, le dijimos, vaya si lo lograste.

A propósito de la anécdota que se desarrolla en el relato, le preguntamos sobre por qué Pattie, la madre de Miri, era madre soltera; por qué los nombres de los personajes no eran nombres españoles; y otras cuestiones de este estilo. Amablemente ella fue respondiendo a todo: por necesidades narrativas y por dar un desarrollo más verosímil a este o aquel personaje, a propósito de la madre; y en cuanto a los nombres de persona, para evitar contaminaciones mentales mientras escribía con personas concretas reales que ella pudiera conocer.

Se habló del consentimiento y de la delgada línea que existe para identificarlo o no; se habló de la igualdad hombres - mujeres en la sociedad actual y de la dificultad de que ésta se plasme en la vida real más allá de los planteamientos legales en los que sí que existe la misma; se habló de la sociedad hipersexualizada en la que vivimos; se habló del cada vez más temprano consumo de pornografía, alcohol y drogas por parte de los adolescentes; se habló de una cierta banalización del sexo que con frecuencia conlleva efectos indeseados... En fin, se habló de tantísimas cosas, que fue un gozo y una satisfacción estar allí.

Mira a esa chica, Premio Tusquets de novela 2022
Pero en lo que más insistimos y le alabamos a Cristina Araújo fue la forma que había dado a su novela. Comentamos con ella sobre el uso de las personas narrativas, en especial esa segunda persona en las secuencias en las que Miriam es personaje central; también sobre la muy conseguida individualidad de que dota a todos y cada uno de los personajes, en especial la de los amigos del instituto (las chicas y los chicos); el tratamiento dado al tiempo; la ubicación espacial [curiosamente dijo Cristina que en otras  reuniones como la que estábamos teniendo hubo quienes, no sabía ella por qué, tenían claro que la acción se situaba en Alicante (?)]; la conseguidísima plasmación en la novela del mundo de los sentidos más diversos (oído, gusto, tacto...); la ordenación del relato muy en consonancia con las idas y venidas que lo sucedido tiene en la cabeza del personaje central. Y Cristina respondió a todo y agradeció que hubiéramos valorado debida y positivamente toda esta parte formal que para ella fue lo más costoso de realizar durante el proceso de escritura.

Seguramente hablamos de más cosas, pues Mira a esa chica da para mucho; pero este cronista llega hasta donde llega. No se le puede pedir más (ja, ja...). Sólo me resta añadir  la inmensa amabilidad, afabilidad, que Cristina demostró con todos nosotros respondiendo a todo lo que le preguntamos, incluso a cuestiones que rebasaban los límites estrictos de su novela como las siguientes: 

¿Por qué vives en Frankfurt?
—Por motivos laborales
¿Piensas volver a España?
—Sí que me gustaría. Me lo estoy pensando
¿Estarás en la Feria del Libro?
—Quizás. Es la editorial la que dispone al respecto.
¿Es Mira a esa chica la primera novela que escribiste?
—Naturalmente esta novela no es lo primero escrito por mí, aunque sí lo primero publicado.
¿Tienes entre manos o ya en imprenta alguna nueva novela?
— Tengo otras novelas escritas que quizás ahora lleguen a los lectores. No sé. Ya se verá.
¿Podremos ver en alguna pantalla la historia de Mira a esa chica?
—No lo sé. Eso no depende de mí.
Muchísimas gracias, Cristina, por todo.
—Gracias a vosotros.


Nuestra próxima tertulia

Antes de acabar tan agradable reunión elegimos lectura para la tertulia del mes de marzo. Mercedes propuso leer una novela de Antonio Orejudo, precisamente presidente del jurado que otorgó el Premio Tusquets de Novela a Cristina Araújo por Mira a esa chica. Dado que en "más que palabras..." hasta el momento nada hemos leído suyo, la propuesta fue aceptada de inmediato. Antes de seleccionar título dentro de su novelística, nos demoramos un poco hablando de otro miembro del jurado de quien esta vez sí que habíamos leído una o dos obras suyas. Hablamos de Sara Mesa, de lo mucho que a la mayoría nos gustan sus obras; Cristina comentó la profunda admiración que le tiene y lo que le satisfizo que una escritora de su calibre hubiese valorado muy positivamente su obra. Algunos de nosotros intervinimos aquí y comentamos que habíamos encontrado más de una similitud o reflejo de la novelística de Sara en Mira a esa chica, en especial en la manera de abordar de manera equilibrada, lo que nunca es fácil, asuntos difíciles dado el eco social y mediático que los mismos tienen.

Pero volvamos al libro elegido. Su título es Fabulosas narraciones por historias publicado por Tusquets. Nos reuniremos el próximo día 23 de marzo, jueves, a la hora acostumbrada, las 19:00, en el Hotel Ibis de la calle Manuela Malasaña

Allí nos veremos, amigas. Leed mucho y sed felices.

Nota:
En el blog de Cecilia, Vive el Quijote,  y en el mío propio, El blog de Juan Carlos, podéis leer las reseñas que sobre Mira a esa chica hemos hecho cada uno de nosotros dos. Esperamos veros por allí. 








miércoles, 28 de septiembre de 2022

Septiembre de 2022: "El deshielo" de Lize Spit

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 La tertulia


Rápidamente, para evitar olvidos y demoras indebidas, tomo la pluma -quiero decir, me pongo al teclado- y doy noticia de la agradable tertulia que ayer mismo realizamos en el quiosco Montserrat de Madrid Río ocho asistentes a la misma: Guida, Mercedes, Ana, Inma, Mary Luz, Teresa, Margarita y Juan Carlos. 

Iniciamos el encuentro consternados por el contenido del wasap que pocos minutos antes había enviado al grupo Carmen Sánchez. Desde aquí, de nuevo, en mi nombre y en el de todas las compañeras, sentimos en el alma lo acaecido a tu hermana. Un beso fuerte, amiga. Te esperamos en la próxima reunión.

Tras los saludos de rigor y los relatos de lo más sobresaliente que nos había ocurrido a unos y otros durante el caluroso verano, felizmente ya pasado, procedimos a comentar la novela de la belga Lize Spit. Comenzó Ana, que fue quien la propuso, diciendo que el título lo conoció por Babelia o algún otro suplemento literario con los que se pone al día de novedades editoriales. En esa publicación se resaltaba la historia relatada, se ponía en valor la joven edad de la escritora cuando la creó, y por último se venía a alabar la maestría con que estaba escrita esta primera novela.

Tras esta somera introducción el diálogo entre quienes en la terraza del Manzanares estábamos fluyó con tranquilidad y sin atropellos. Se habló de adolescencia, de amistad infantil, de abandono o escasa preocupación de algunos padres por sus hijos, de TOC (trastorno obsesivo compulsivo), de alcoholismo, de descubrimiento de la sexualidad, de sexo mal entendido por culpa de la pornografía, de frialdad tremenda de los tres niños protagonistas, de brutalidad en entornos pequeños como la localidad belga donde sucede la historia... Y de otras muchas cosas más que la lectura de El deshielo despertó en nosotros.

Sobre la forma literaria de la obra se alabó por parte de algunas el estilo de la escritora consistente en un predominio de frases cortas, yuxtapuestas, a veces sin aparente relación entre ellas pero que al estar así presentadas logran transmitir la frialdad, la falta de empatía, incluso la crueldad que esos tres adolescentes desarrollan entre ellos y con las compañeras de clase que, en general, aceptan sin gran oposición cuantas vejaciones o abusos se les ocurren a los denominados por ellos mismos "los tres mosqueteros". Tambien, naturalmente, destacamos la estructura utilizada de tres momentos temporales que la novelista utiliza para presentar, de manera alterna y siempre linealmente en cada una de ellas [en la reseña que escribiré en mi blog diré algo más sobre este aspecto], la historia.

Y así discurrió la tertulia, hablando de literatura al tiempo que degustábamos unos pinchos de tortilla y unas aceitunas regadas con un buen vino blanco a los que Ana y Mercedes (cumpleañera, la primera, y celebradora, la segunda, de su onomástica) gentilmente nos invitaron. Muchísimas gracias, amigas, que cumpláis y celebréis muchísimos años más.

La conversación fue derivando casi sin darnos cuenta hacia el terreno de las satisfactorias lecturas realizadas últimamente por los contertulios. Muchos títulos salieron a relucir, entre ellos los siguientes: "Final de novela en Patagonia" y "Santo oficio de la memoria" de Mempo Giardinelli; "El viento que arrasa" de Selva Almada; "La deseada" de Marysé Condé; "Tokio, estación de Ueno" de Yu Miri; el último premio Tusquets de novela ganado hace nada por Cristina Araujo, amiga de Mercedes, con su obra titulada "Mira a esa chica"; "Dª Flor y sus dos maridos" y "Tocaia Grande" del brasileño Jorge Amado; "La anomalía" de Hervé Le Tellier; y otros muchos títulos más. Desde luego, no nos podemos quejar: nos pusimos al día en recomendaciones.


La próxima tertulia


Entre los títulos de libros se citó también, con gran alabanza, la novela de Fernando Marías Arde este libro. Varios ya la hemos leído, pero consideramos que era un buen título para ser releído y llenar toda una tarde de tertulia literaria, así que ésta ha sido la obra elegida para la reunión que haremos el próximo día 25 de octubre, martes. El lugar elegido, el hotel Ibis de la calle Manuela Malasaña; la hora, la habitual, o sea, las 19:00. Allí nos vemos, amigas.


miércoles, 23 de marzo de 2022

"El colibrí" de Sandro Veronesi para recibir a la Primavera 2022

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De siempre la Primavera entraba el 21 de marzo. Como ahora todo cambia o lo cambian, -los meteorólogos nos dicen que cada año esto puede variar-, este 2022 la Primavera entró el día 20 de marzo a las 16:32 horas. ¡Vaya manera de cargarse todo, por Dios! Como yo ya tengo una edad y me cuesta adquirir nociones nuevas, si me lo permitís, queridas amigas, me planto en mis trece y con vuestro permiso afirmo que los tertulianos del grupo "más que palabras..." recibimos la Primavera de 2022 con la belleza de "El colibrí" de Sandro Veronesi.

Estábamos citados en el lobby del Hotel Ibis de la c/ Manuela Malasaña. Llovía con furia este lunes pasado y, pasados por agua, paulatinamente fuimos llegando al hotel. Habíamos quedado a las seis y media de la tarde. A esa hora ya estábamos saludándonos mutuamente ocho de los 10 tertulianos que finalmente acudimos a la reunión. Sólo faltaron a la cita y por motivos más que justificados nuestras dos Cármenes: una, por encontrarse en otra ciudad; y la otra, por hallarse en este momento en otras lides de las que saldrá victoriosa y fortalecida. Seguro que en la próxima o siguientes reuniones los "problemillas" por complejos que estos sean ya habrán quedado atrás, ¡eh, Mamen? Un beso.

Intercambiamos informaciones sobre unos y otras hasta que llegaron a la Tertulia Cecilia y Teresa quienes junto a Inma, María Jesús, Guida, Mercedes (ya repuesta de otro "problemilla", ¡bravo!), Margarita, Ana, Mary Luz y Juan Carlos que es quien escribe esta crónica completaron la decena de tertulianos dispuestos a desarmar el libro de Sandro Veronesi que nos convocaba. Y así a eso de las siete de la tarde iniciamos la Tertulia del mes de marzo de 2022.

Fue Inma quien rompió el fuego sobre la novela "El colibrí". Comenzó justificando su propuesta de lectura porque le pareció, entre otros motivos, que contenía pasajes muy bellos. Especialmente le agradó esa sensación de que todo lo que sucede está y no está, afecta y no afecta... Ese quedarse como suspendido sin saber si se avanza o no era algo -nos dijo- que le había gustado mucho de esta novela. En cuanto a la galería de personajes que aparecen todos ellos -con una o dos excepciones- le parecieron bien diseñados. Una lectura sencilla pero no por eso simplona, no, para nada -concluyó Inma su interesante intervención en la que elogió muchas otras facetas de la novela de Veronesi.

Tras Inma se sucedieron las intervenciones de todos y cada uno. El libro había gustado a la mayoría por su fácil y entretenida lectura, pero también -dijeron algunos- había en él elementos que no les habían agradado. Entre las bondades apreciadas se citaron las siguientes: la estructura que recordaba un tanto la "Rayuela" de Cortázar; la figura de un narrador externo en 3ª persona confundida en ocasiones con la del propio autor, pero que logra interesar e incluso provocar que el lector se sienta dentro del propio relato; la combinación del formato narrativo habitual y hasta clásico en la novelística del narrador omnisciente con el formato epistolar -también muy clásico, por otra parte, si bien a veces, en "El colibrí", la carta adopta la forma del email- mediante el que da entrada en el relato a la primera persona narrativa y a la técnica del perspectivismo; las aclaraciones que, finalizada la novela, introduce a propósito de qué cosas (lecturas, películas, conversaciones...) le sirvieron para determinados capítulos; el simbolismo contenido en no pocos momentos especialmente el simbolismo presente en el "colibrí" que da título a la novela o en ese "hilo" que creía tener Adele en su espalda; también gustó la mostración que la novela efectúa de lo que es un fracaso familiar en toda regla; el espejo social que en definitiva es este relato; etc. 

Asimismo se criticaron  de la novela aspectos como los siguientes: el excesivo cúmulo de penalidades sobrellevadas por el protagonista Marco Carrera; el aburrimiento que para algunas tertulianas causa su lectura; la búsqueda premeditada de elementos y temas actualmente bien admitidos o considerados pertinentes y hasta exigibles para triunfar hoy en la novelística; incluso se habló de la tendencia o movimiento "woke" y cómo todo lo relacionado con lo 'woke' está contenido en el relato a veces de manera un tanto forzada [al haber sido yo quien introdujo este término os remito a la reseña que sobre la novela tengo en mi blog donde comento este aspecto más por extenso]; hay tal número de asuntos, temas, aspectos, tipos de personajes, comportamientos sociales, etc. contenidos en una novela de sólo 192 páginas que a veces la misma da la sensación -utilizo la expresión empleada en la tertulia- de ser, más que otra cosa, un "artefacto" donde verter todo cuanto el autor sabe que es mucho, mucho; los últimos capítulos son muy pesados y muchos los consideraron un auténtico panfleto sobre lo que será el futuro, una especie de distopía [esto se me acaba de ocurrir]; para alguno existe una búsqueda intencionada del melodramatismo, de la lágrima emocional; etc.


Lectura y fecha de la próxima Tertulia

Y así, con orden y mesura, interpelándonos, apoyando argumentos, refutando otros con mayor o menor acierto, etc., transcurrió la reunión. Una tertulia que resultó agradabilísima para todas las amigas que asistieron y también para quien esto escribe. 

Y ya sin más dilación, pues se nos habían echado encima las nueve de la noche, procedimos a intercambiarnos títulos de libros leídos y a la elección -siempre ardua y difícil- de la lectura protagonista de la Tertulia que celebraremos a las 19:00 horas del próximo día 20 de abril que cae en miércoles. La haremos en el mismo Hotel Ibis donde hemos celebrado ésta. Y la novela que leeremos será la titulada "Sobre los huesos de los muertos" de Olga Tokarczuk. 


Un saludo y muchos besos a todas.







martes, 15 de febrero de 2022

14 de febrero de 2022. De tertulia con Juan Gabriel Vásquez y su "El ruido de las cosas al caer"

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 Tras la enorme satisfacción con que celebramos el Año Nuevo en enero, volvimos a La Tape, en la calle de San Bernardo esquina Manuela Malasaña. Al ser nuestra reunión a las seis de la tarde el local estaba vacío y durante cerca de dos horas largas pudimos charlar e intercambiar opiniones sobre la novela del colombiano Juan Gabriel Vásquez a nuestras anchas.

Aguardando la arribada de los diez tertulianos que habíamos confirmado nuestra presencia en La Tape, los presentes fuimos dando salida verbal a títulos de novelas que por hache o por be nos habían satisfecho a unos u otros. Quizás -pensamos- alguno de los allí expuestos podría ser elegido al final de la reunión como próxima lectura. Los libros que sacamos a colación fueron, si no recuerdo mal -y si alguno se me escapa ruego indulgencia plenaria por vuestra parte-, los siguientes:

  • La señora March de Virginia Feito 
  • Arde este libro de Fernando Marías
  • Tokio, Estación de Veno de Yu Miri
  • El colibrí de Sandro Veronese
  • Casi nunca de Daniel Sada
  • La batalla de Patrick Rambaud
  • Teoría de la gravedad de Leila Guerriero


La Tertulia
Dejamos el asunto de elección de lectura en suspenso hasta el final de la tertulia y procedimos a dar nuestro parecer sobre la novela que nos convocaba



"El ruido de las cosas al caer"
Rompió el fuego Cecilia al haber sido ella quien propuso la lectura. Manifestó su completa satisfacción con la novela. Destacó especialmente el ritmo que contenía, la especie de crónica o reportaje sobre la Colombia de unos años del siglo pasado que es, la belleza del lenguaje empleado, la semejanza en cierto modo de su contenido con otras historias como la de la película Maixabel, que había visto recientemente, e incluso la de la novela de Philippe Claudel que comentamos en la tertulia anterior. Tal similitud la refería Cecilia a la propia esencia de las guerras, al sinsentido de las mismas, y al inmenso mal que provocan en seres que sin  provocarlas se ven arrastrados e inmersos en ellas sin ser muy conscientes de ello. Pero sobre todo Cecilia comentó lo mucho que le había gustado el final abierto que deja la novela.

Como es tradición en esta ya longeva Tertulia tras hablar la proponente el resto de sus miembros fuimos interviniendo ordenadamente añadiendo ideas, contradiciendo algunas de las dichas por otros, y siempre disfrutando con la literatura. Varios destacamos la enorme presencia de colombianismos, vocabulario propio del país del escritor. A algunas les pareció cansina tal proliferación lo que provocó que la novela no entrase adecuadamente en ellas. A otros, por ejemplo a mí -así lo señalo en la reseña que sobre la novela tengo publicada en mi blog  y que podéis leer aquí si os apetece-, por el contrario gustó esta proliferación de léxico de la zona siendo un elemento más a disfrutar en la lectura.

Nos detuvimos un poco en la consideración sobre si la novela destilaba dolor y tragedia. Hubo diversidad de opiniones sobre esto: quienes no la vieron en el escrito y quienes la vieron en exceso. Fue interesante este debate.  Tan interesante como la manifestación que una tertuliana hizo sobre la presencia de sonidos y silencios en el relato. Enlazaba esta opinión con el sentido del ritmo presente en la novela y hasta con el propio título. Esta dualidad sonido-silencio es patente en el caso del personaje Ricardo Laverde y por extensión en toda la sociedad colombiana que ante el imperio del narcotráfico en el país se mueve dentro de un "silencio a voces": todos lo saben, pero nadie lo dice. De aquí esa frase destacada por algunas tertulianas que es esencial en la novela: «Que todos eran unos inocentes, eso me dijo. No que eran inocentes, no, sino unos inocentes». Esta afirmación nos pareció a todos central y fundamental en la narración.

Según avanzaban las intervenciones de quienes en La Tape estábamos se iba viendo, como es natural, la existencia de dos pareceres sobre la El ruido de las cosas al caer: "Gustó" versus "No gustó". Suele ser así, y está bien que así sea, pues es la manera de que el debate amistoso exista y la conversación sea enriquecedora. Los primeros, además de lo señalado ya en esta crónica, destacaron la enorme cantidad de literatura que contiene la novela. Autores de todos los tipos, citados como los colombianos ilustres e incluso sin citar como el propio Cervantes a quien se entrevé en algún momento. Por mi parte yo no pude menos que criticar la tópica alusión a "El principito" de Saint d'Exupery, seguramente -dijimos- por eso de que Ricardo Laverde fuera piloto; pero así y todo no nos pareció su dedicación profesional mérito suficiente para aparecer, más bien concluimos que era una concesión a la galería (ja, ja...).

Entre los motivos expuestos por los más o menos disconformes con el relato estaban, además de los señalados hasta este momento, los 'blancos' que deja el autor; este proponer y no concluir es una especie de trampa, sólo una añagaza para atrapar a los lectores. Tampoco gustó a algunas esa especie de omnisciencia mostrada por el narrador. Este punto sumamente interesante en mi opinión no fue suficientemente comentado por los que allí estábamos. Al haber sido puesto sobre la mesa al final de la tarde, el cansancio ya nos podía, y no se entró debidamente en él a pesar de, al menos en mi opinión, tener un interés grande.

También hacia el final de la tertulia se entabló un animado debate sobre si el hecho de que el narrador, Antonio Yammara, no telefonease a su mujer la noche que se ausentó de la casa matrimonial era coherente, verosímil o no. Hubo opiniones para todos los gustos. Una gozada. ¡Qué bonito es conversar, chicas!

Como podéis ver el libro en cuestión dio juego, mucho juego. Y eso que quedaron en el tintero muchísimos aspectos, igual que a mí en esta crónica se me habrán pasado por alto algunas opiniones vertidas en la reunión del lunes 14 de febrero, Día de los Enamorados (celebración algo cursi pero...).



La próxima tertulia
De los siete títulos que al inicio de la Tertulia salieron a colación debíamos de elegir uno. Por mayoría se decidió que leeríamos "El colibrí" de Sandro Veronesi. Esta novela fue propuesta por Inma quien nos aseguró que está disponible en la mayoría de las bibliotecas madrileñas. 

El encuentro lo fijamos para el día 21 de marzo a las 18:30 en el Hotel Ibis de la calle Manuela Malasaña. No es la primera vez que hemos hecho tertulia en ese lugar que nos agrada por muchas cosas: está céntrico, no hay mucha gente, y siempre que hemos acudido allí nos han tratado muy bien.

Y nada más, chicas. Deseo que paséis un buen mes. Leed mucho y disfrutad aún más de todo aquello que os agrade:  

¡¡Colligo virgo rosas!! 


 


jueves, 20 de enero de 2022

Comida de Año Nuevo, Tertulia y Amigo Invisible

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La Comida
Muchas ganas teníamos de vernos aunque el bichito de marras siga rondándonos. Para evitar en lo posible males mayores los que confirmamos la asistencia al reencuentro en el Restaurante "La Tape" de c/ Malasaña esquina San Bernardo lo hicimos aportando la realización de test de antígenos negativo; no queríamos contagiar ni ser contagiados. Solidaridad y amistad ante todo.

Con tal tranquilidad (relativa, claro, porque absoluta sabemos que no existe) a las 14:00 estábamos en la planta alta de La Tape los siguientes amantes de la literatura: Mamen, Margarita, Inma, Guida, Mary Luz, Cecilia, Carmen y quien estas letras escribe, o sea yo, o sea Juan Carlos. Quienes faltaron a la cita lo hicieron por viaje o asuntos médicos en ciernes. Nos acordamos de todos los ausentes en especial a la hora del Amigo Invisible pues algún libro quedó sin entregar y alguna asistente no recibió el suyo correspondiente. En la próxima reunión quienes quedaron sin él lo recibirán, no pasa nada.

Tras felicitarnos mutuamente el nuevo año e interesarnos por nuestro estado de salud y peripecias,  personales o familiares, de contagio posible o real, comimos con apetito el menú del día que en general a todos satisfizo. No tuvimos apenas que esperar y Carlos, el camarero que nos atendió, lo hizo con profesionalidad y diligencia. Al término de la comida y a modo de sobremesa iniciamos el comentario del libro que nos convocaba.


La Tertulia
En esta ocasión el proponente había sido yo, razón por la que fui yo quien justificó la elección del título y procedí a dar mi opinión sobre el mismo [en mi blog tengo hecha reseña de la novela]. En el curso de la misma las amigas tertulianas que escuchaban mi intervención discrepaban o apoyaban con argumentos cuanto de mi boca iba saliendo. En líneas generales el libro había gustado, si bien algunas personas hablaron de engaño al lector por parte del escritor dado el ocultamiento deliberado de la identidad real de la 'nieta', de previsibilidad del desenlace, de excesiva brevedad de la narración, etc. Dedicamos un momento a discutir sobre la oportunidad o no del título dado que en algunos blogs había quienes discrepaban del mismo. Tras acudir al original francés concluimos que la traducción era buena aunque quizás demasiado literal habida cuenta de que a lo mejor en el idioma original la expresión tenía connotaciones añadidas que nosotros desconocíamos.

También hubo quienes uniéndose al general elogio de la belleza del lenguaje empleado venían a decir que ahí se quedaba todo. Sin embargo a lo largo de la tertulia quienes así pensaban cayeron en la cuenta de que el desenlace final de la novela, con el desvelamiento de la personalidad de la 'nieta', les había pasado desapercibido; al hilar cabos la calidad y hermosura de la breve novela -casi mejor una fábula- de Philippe Claudel ganó muchos enteros en su consideración. ¡Qué bueno es hablar de libros para comprenderlos debidamente o escapar de equívocas interpretaciones!

Próxima lectura y Tertulia

Pasamos luego a entregar los libros del Amigo Invisible con el resultado ya comentado antes. Y fuimos dando por finalizada la reunión pues a las 16:00 algunos debíamos de marchar para cumplir obligaciones familiares y otros, algo más tarde, tenían -y teníamos, ahí me incluyo yo también- visita médica concertada. Pero antes  de despedirnos decidimos a propuesta esta vez de Cecilia que nuestra próxima lectura sería "El ruido de las cosas al caer" del novelista colombiano Juan Gabriel Vásquez. 


Para hablar de esta novela, ganadora del Premio Alfaguara en 2011, nos citamos el próximo día 14 de febrero a las 18:30 en el mismo lugar donde nos encontrábamos, o sea, La Tape (C/ Manuela Malasaña, esq. C/ San Bernardo). Allí nos vemos, amigas.


Nota bene
Esta vez la crónica tertuliana es breve porque la hago con un pie, que decía el clásico, en el estribo del vehículo que me conducirá a Salamanca a pasar este finde. Como no quería demorarla es por lo que me he dado 'priesa' (ja, ja, ja, ¡vivan los clásicos!). Espero que seáis condescendientes conmigo y perdonéis los fallos o yerros en que haya podido incurrir. 

jueves, 27 de mayo de 2021

Mayo. Homenajeamos a Emilia Pardo Bazán leyendo "La tribuna"

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¡Ojalá!─exclamamos casi al unísono mientras cerrábamos cada uno Skype al finalizar, a eso de las 8 de la tarde, la tertulia sobre "La tribuna". 

Tan ansiado deseo venía a cuento de la posibilidad más que cierta de realizar 'in praesentia' la próxima tertulia. El calorcito, la extensión de las tardes que a esas alturas del año penetran en la noche con pasmosa claridad, la vacunación -¡por supuesto!-... todo nos llevaba en el fuero interno a soñar con vernos de nuevo físicamente y no virtualmente, evitando así los problemas que la tecnología conlleva y que impide un intercambio de opiniones vivo y auténtico, como a todos nos gusta. Pero no adelantemos acontecimientos, paremos el reloj, volvamos atrás y comencemos de nuevo.

oooOooo

La tertulia
A las 18:30, la hora convenida para vernos las caras, contestamos la llamada que Marga realizó desde la habitación del hospital donde convalecía de una operación. Estaba radiante, cualquiera diría que hacía nada la habían intervenido quitándole no sé cuantas cosas pero dejándola como nueva, sana y salva. ¡Ánimo, Marga, que ya ha pasado todo! Seguro que mientras escribo esto, tú ya te encuentras a gustito en tu casa, que, como todo el mundo sabe, es donde mejor se está, ¿a que sí? Bueno, pues como digo, a esa hora más o menos, después de algunos problemillas técnicos sufridos por Ana pero solventados con cierta rapidez, ahí que estábamos Mercedes, Marga, Mary Luz, Guida, Inma, Ana y un servidor con ganitas de ir largando sobre la galleguiña. 

Comenzó hablando Mercedes por haber sido ella quien propuso la lectura de "La tribuna". Nos dijo que la idea le sobrevino tras asistir a una conferencia médica en la que se habló de las muchas enfermedades que asediaban a los trabajadores de las tabacaleras cuando las labores se realizaban manualmente; en esa conferencia fue citada, entre otras, esta novela. Además, el título ya había sido puesto sobre la mesa tertuliana meses atrás, así que podía ser una buena ocasión para hacerlo dado que ahora en el mes de mayo se cumplían (de hecho ya se han cumplido) cien años del fallecimiento de la escritora.

Sobre la novela en sí dijo Mercedes cómo leyéndola le parecía ver a Galdós por todas partes; que le parecía exagerado el calificativo dado a la gallega de la naturalista española, algo que ella a lo sumo dejaría en realista y punto. También comentó lo mucho que le había agradado el lenguaje utilizado, un lenguaje que la había llevado mentalmente hasta el Valle Inclán de "Divinas Palabras" pues había entrevisto descripciones muy semejantes en ambas obras; y luego la belleza poética plasmada en esa adecuación entre la expresión y el estado emocional del personaje le había encantado. Es tal la maestría con la que esta escritora utiliza el idioma que -dijo Mercedes- el mismísimo Cervantes se vislumbra en el escrito. ¡Madre mía lo que habrá disfrutado Cecilia! Hizo Mercedes, para finalizar su atinada intervención, una alusión a esos Carnavales que celebran las cigarreras disfrazándose y tal. Los disfraces y caretas que se colocan le recordaron vivamente al Corpus de Camuñas (Toledo), festividad arcaica y curiosa donde las haya.

Y como siempre tras la introducción y primeras palabras de quien hizo la propuesta se pasó a la tertulia más o menos ordenada que habitualmente realizamos. El contexto social, político y laboral era lo que a muchos había interesado más. Ese período convulso de la historia de España que llevaría a la proclamación de la Primera República con que se cierra el relato es el marco en el que se realiza la historia sentimental entre Amparo y Baltasar. A muchos esa relación nos pareció muy trillada, aunque escondía aspectos sociales y de clase más que interesantes por la mezcla inevitable entre el puro enamoramiento y el interés material que el mismo puede acarrear o hacer perder. Aquí hubo un ameno intercambio de opiniones.

Destacamos la belleza del idioma empleado, esas descripciones tan minuciosas (algunas asistentes las consideraron algo pesadas), ese vocabulario tan preciso y que hoy apenas si conocemos, la reproducción del habla popular que da viveza a la novela y que en definitiva es el principal recurso naturalista utilizado por la Pardo Bazán. Aquí dialogamos un poquito sobre el Naturalismo, 'La cuestión palpitante', Emilio Zola y todo eso.

Muy importante, claro, fue lo que comentamos a propósito de la protagonista de la novela. Amparo es sincera en sus manifestaciones amorosas, es una mujer que se echa el mundo a la espalda, una mujer que afronta el resultado de sus actos, una mujer que se revela como una líder natural incluso para su sorpresa, es también una mujer anárquica pero que busca seguridades para dar el paso que Baltasar le pide... 

Todo esto y mucho más se dijo en la tertulia del martes 25 de mayo sobre "La tribuna" de Emilia Pardo Bazán. Muchas de mis personales opiniones sobre la novela son compartidas con las  expuestas hasta aquí vertidas por mí y mis compañeras durante la tertulia.  Pero al haber leído la novela dos meses antes de la realización de la reunión es seguro que algunas otras se habrán quedado en el tintero. Quien quiera buscarlas no tiene más que darse un garbeo por mi blog y si quiere perder poco tiempo le bastará con pinchar aquí.


Nuestra próxima lectura
Junio será el mes en que realicemos el último encuentro del curso. Es el mes que abre la puerta del verano, quizás por ello -y también porque acababa de leerlo- se me ocurrió proponer a las compañeras la lectura para nuestra próxima tertulia de "El verano sin hombres" de la norteamericana Siri Hustvedt, novela publicada en 2011 tres años antes de aquella otra, "El mundo deslumbrante" que en 2018 leímos y comentamos con agrado en este grupo de lectura [si pincháis en el título podréis leer la crónica correspondiente a la tertulia que tuvimos sobre ella].

Como decía al inicio, muchas ganas tenemos de vernos en persona, y por eso decidimos que, salvo circunstancias adversas, nos reuniríamos el próximo día 22 de junio a las 19:00 horas en la terraza de la cervecería La Perla. Ya sólo pensar en la cervecita junto a tan buenas tertulianas se me hace la boca agua.


Un abrazo y muchos besos, amigas.


miércoles, 28 de abril de 2021

Sara Mesa y su "Un amor", protagonistas de la tertulia de abril

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18:30 de la tarde. Excepto Inma que avisó de su inasistencia, todos -Mª Luz se incorporó algo más tarde- estábamos al pie del ratón dispuestos para comentar la última novela de Sara Mesa.

Comenzó Guida, que fue quien en la tertulia anterior hizo la propuesta de esta lectura. "Un amor " ya había saltado al tapete del qué leemos el mes próximo en varias ocasiones, pero por fin esta vez recibió el plácet. Así que, como acostumbramos, fue ella quien rompió el fuego explicando los motivos que la llevaron a efectuar esta proposición, entre otros, el hecho de haber sido un libro muy elogiado y alabado por otros novelistas y haber ella leído u oído a la propia escritora cosas sabrosísimas sobre este relato. Nos habló de los inicios de Sara Mesa en los terrenos de la Poesía, ¡y eso se nota para bien!, es más, hay quienes sostienen que los buenos narradores son aquellos que probaron primero en el campo de Erato y Terpsícore. Muy interesante en mi opinión fue la información que Guida transmitió sobre que la protagonista Natalia está traduciendo un libro de breves piezas teatrales de Agota Kristof, escritora exiliada de su país e idioma que escribió en francés con las dificultades que ello le producía; esta necesidad de encontrar el término exacto se percibe en Natalia y es trasunto del propósito que la autora persigue cuando escribe. También destacó Guida como elemento esencial de esta novela los silencios, el inteligente uso de las elipsis que realiza, que utiliza para presentar la historia. Y en el campo de lo narrado muchas cosas destacó, y que yo recuerde ahora, especialmente esa opresión que los núcleos poblacionales pequeños ejercen sobre aquellos vecinos que viven a su aire, que no participan de los ritos comunitarios, y más si son mujeres. 

Muchas otras cosas comentó con acierto Guida. Lo importante fue que a partir de ella, como si del corte de una cinta inaugural se tratase, el resto de tertulianos fuimos entrando en la conversación desgranando opiniones y realizando aportaciones muy interesantes. Como es lógico y normal las hubo para todos los gustos, aunque si en algo, pienso, todos coincidimos fue que en el aspecto formal Sara Mesa era una artista consumada: lenguaje cargado de intención poética que bebe, perfectamente asimilado, en la  tradición española (Juan Ramón aletea en algunos momentos en la novela, dijo alguien); pero también la literatura en prosa, ciertamente muy poética, respira en el fondo de esta narración ubicada en un pueblo de nombre simbólico -La Escapa- que a alguna tertuliana, y en mi humilde consideración, con acierto, le recordó mucho mucho al Obabakoak de Bernardo Atxaga. 

Respecto de las influencias literarias que cabe ver en "Un amor" tanto formales como de fondo muchos hicimos alusión a la autora francesa Annie Ernaux cuya novela "Pura pasión" leímos hace varios meses y que, creo recordar, generó también un apasionado debate entre nosotros. En la reseña que tengo hecha sobre "Un amor" en mi blog señalo algún otro 'hipotexto' (perdón por la cursilería, pero no encuentro otro sinónimo para influencia literaria de obra anterior en una posterior a ella). Varias tertulianas consideraron muy destacables en la novela los recursos formales frente a una cierta inverosimilitud de la historia. 

Esa posible inverosimilitud de lo narrado fue lo que levantó más apasionadas intervenciones, Sí, no; no, sí; Depende...; Acordaos de que...; Pero, bueno, eso es absurdo...; A mí desde luego no me lo parece en absoluto...; etc. Las actitudes de los cuatro personajes masculinos y la de los femeninos, en especial Natalia, naturalmente, fueron el centro del rico debate que se produjo.

Una crónica es lo que es, breve por definición y ésta ya se me está haciendo algo larga. Concluyo rápido diciendo que el grupo de lectura se escindió en dos: Aquellos a quienes en general el relato  había satisfecho mucho y aquellos otros a quienes les había satisfecho menos. Todos coincidimos en la calidad formal y la mayoría señalaron que el final les había parecido algo brusco y sobrevenido sin mucha explicación causal. Sobre la historia principal y las distintas llamadas a otros asuntos que se hacen, así como ese abanico de personajes que aparece llenando todo el espectro de lo que suele haber en un pueblo, en esto ya no hubo consenso. Gracias a esto último, en mi opinión, la Tertulia fue animada y muy constructiva. 


Próxima lectura

Llevamos ya tiempo citando a la Pardo Bazán en su año conmemorativo. Esta vez parece que la propuesta que hizo Mercedes de leer "La tribuna" no cayó en saco roto. Todos dimos el 'Sí' y decidimos que esta novela sería la protagonista de la tertulia próxima que celebraríamos por el mismo procedimiento de  comunicación a distancia el día 25 de mayo, martes, a la hora acostumbrada últimamente: las 18:30.


Hasta entonces, amigas, muy buenas lecturas. Sed buenas


martes, 2 de marzo de 2021

Tertulia de febrero de 2021. "El tiempo es un canalla" de Jennifer Egan

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Este cronista llevaba tiempo deseando comentar en el grupo tertuliano "El tiempo es un canalla", novela de Jennifer Egan que mereció ser premiada con el Pulitzer en 2011, el año de su publicación. Quizá por esto, llevado de mi entusiasmo, el pasado jueves 25 de febrero me extralimitase en mi intervención que a algunas amigas les pareció que se dilataba ya en exceso. Es verdad que cuando algo entusiasma no siente uno el paso de los minutos y quisiera seguir hablando de ello por los siglos de los siglos (ja, ja...). A todos nos ha ocurrido tal cosa y todos hemos tenido que ser reconvenidos en algún momento, A mí me sucedió el jueves pasado.

Lo que también ocurrió ese día es que -hablo por mí solamente- la conexión telemática a través de una tableta utilizando como router el móvil resultó ser de escasa calidad, lo que producía dilaciones en la transmisión de la imagen y su debida coordinación con el sonido; un sonido que se entrecortaba, se iba y se venía. En fin, un pequeño caos que evidentemente no hacía apetecible oír las alabanzas que la novela en mi opinión y en la de muchas otras tertulianas bien se merece.

Por lo anterior bien comprenderéis que esta ´crónica se me hace difícil pues aparte de mis problemas de hacerme oír estaban los que tuve respecto a escucharos debidamente. ¿Quoi faire? Pues en lo que a mí respecta sólo me queda, si es que queréis conocer mi positiva y laudatoria opinión sobre esta novela, recomendaros la lectura de la reseña que en el mes de octubre del año pasado publiqué en mi blog [si hacéis clic en la frase resaltada anterior accederéis a la misma]. Ahí expongo una serie de ideas sobre esta novela que, insisto, a mí me parece buena e interesante.

Por lo que pude malamente escuchar de vuestras intervenciones parece que la novela a muchas se os presentó en principio algo tediosa principalmente por el contexto musical en que se desarrollaba la historia, pero según ibais avanzando en su lectura se os fue haciendo más y más interesante. Todos insistimos en tener la sensación de que la novela parecía estar construida a base de relatos cortos independientes que podrían leerse como tales, aislados de la misma, pero al aparecer en ellos personajes relacionados entre sí, si bien en distintos momentos e incluso espacios geográficos diferentes, iban conformando una creación cuando menos de una gran originalidad.

Quienes gustaron de la narración destacamos especialmente la manera de estar construida la novela con ese juego de narradores diversos, esos cambios de espacio y tiempo, esa rapidez en el ritmo de construcción, la multiplicidad de relatos y la variabilidad de registros usados para construirlos llegando incluso a narrar a base de diapositivas de power point. Increíble.

Sobre los asuntos planteados se erige de manera principal sobre todos ellos el que ya va explicitado en el título, el machaque que supone el paso del tiempo para los seres humanos. Pero no es el único, muchos asuntos más, y de toda índole, surcan las páginas de esta novela. Yo destacaría por encima de todos, la función del arte en la vida, la búsqueda de la belleza en la vida para regocijarse con ella, el rock y su devenir según cumplen años esos ejecutantes que un día fueron jóvenes, la nostalgia del pasado (sentimiento inútil pues el tiempo nunca se detiene y el pasado jamás volverá), el sexo, los hijos, etc., etc.

Poco más puedo decir de lo que en la tertulia unas u otras comunicarais pues en un momento dado mi tableta entró en barrena: la imagen se me congelaba, el sonido se dilataba e independizaba de las imágenes, no hacía más que escuchar acoplamientos estridentes... Estas cuestiones telemáticas unidas a obligaciones personales me hicieron abandonar la tertulia antes de que ésta finalizara con lo que, seguro, me perdería intervenciones sabrosas que habréis intercambiado entre vosotras y que desgraciadamente no pude escuchar. 


La próxima tertulia

Aunque como digo no asistí a la última parte del encuentro dejo por escrito el título de la novela elegida para nuestra próxima tertulia gracias a que a través de wasap me lo habéis comunicado. Leeremos "La ridícula idea de no volver a verte" de Rosa Montero. También a través del chat grupal conocí el día que elegisteis para reunirnos virtualmente: el 23 de marzo a las 18:00 horas. Gracias Cecilia y Mercedes por la información.







martes, 5 de enero de 2021

Diciembre. Tertulia. "Olga" de Bernhard Schlink

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Cuando uno acostumbra hacer algo de determinada manera siempre, suele haber algún motivo, aunque sea difícil de aprehender. Viene esto a cuenta del hábito que tengo de escribir la Crónica de la reunión lectora a continuación del final de la misma. ¿Por qué lo hago así? A ciencia cierta no sabría decirlo. Sin embargo hoy, 8 días después de haber tenido lugar la Tertulia de diciembre con la que dábamos carpetazo a este año infausto, de amargo recuerdo, al volver de unas visitas familiares que me han tenido fuera de casa unos días, me caigo del guindo y constato que mi mala cabeza me ha hecho despistar el papel en el que tomé alguna nota de las intervenciones de mis compañeras tertulianas. Creía tenerlo todo atado y bien atado, que dijo aquel, pero no, va a ser que no. No encuentro mis anotaciones, así que, queridas amigas,  desde ya pido disculpas pues he de tirar de memoria y si pierdo papeles que dejo sobre la mesa, ni pensar quiero en qué será lo que ocurra en mi desordenada cabeza. Pero, vaya, venga, allá va, chicas.

Fue el lunes 28 de diciembre, día de la matanza de los Santos Inocentes, cuando a las 18:00 horas fuimos abriendo nuestras pantallas para irnos saludando. En esta ocasión asistimos a este encuentro virtual Margarita, Mercedes, Ana, Guida, Cecilia, Inma, María Jesús, Mari Luz, Carmen y Juan Carlos, quien esto escribe. Por fin, tras unas cuantas sesiones fallidas, Inma pudo participar en el encuentro. En esta ocasión las conexiones funcionaron debidamente; tan sólo la de Mercedes en algún momento se resintió y al entrecortarse sus palabras en algunos momentos resultaban ininteligibles para el resto. Una lástima. Por lo demás todo marchó a las mil maravillas.

Rompió el fuego Cecilia, la postulante de esta novela del alemán Bernhard Schlink. Fue breve en su exposición pues, nos comunicó, el día anterior había colgado en su blog [leer su entrada aquí] sus opiniones sobre esta obra y nos invitaba a todos a pasarnos por allí. En síntesis explicó que había disfrutado con esta novela corta por varias razones: su estructura, sus figuras del narrador distintas para cada una de las tres partes que la constituyen, el perspectivismo utilizado para la conformación del personaje central, la belleza de sus descripciones y diálogos, un estilo periodístico claro en algunos momentos (en este punto no todos coincidimos con ella). Si lo anterior pertenece al campo de la forma, en cuanto a la historia relatada, Cecilia introdujo la idea de la Historia de Alemania contada desde la intrahistoria de Olga, un ser insignificante dentro de la gran Alemania que desde Bismarck se estaba construyendo o, al menos, ideando. Junto a ella aparece su enamorado Herbert que se ve cautivado por esos ideales colonialistas de su país a los que contribuirá personalmente. Tras ello Herbert, enamorado de los espacios abiertos (llanuras inmensas, desiertos inacabables y/o hielos infinitos), emprenderá una serie de viajes y desplazamientos hasta extinguirse o subsumirse en ellos. Esta pareja tan distinta es sin embargo el objeto de un amor inquebrantable por parte de Olga, quien sin saber ya de él y temiendo (teniendo conciencia casi cierta, más bien) que hubiera muerto, pese a ello le escribe cartas a una lista de correos de una localidad noruega próxima al Ártico y a la zona que él pretendía explorar. Estas cartas forman la 3ª parte de la novela. Además, vino a concluir Cecilia, hay una gran cantidad de asuntos o temas que afloran en el relato como sin querer a base de pequeñas pinceladas.

Tras Cecilia y su favorable opinión se sucedieron intervenciones de compañeras a las que no gustó este relato o no satisfizo lo suficiente por razones variadas: excesivamente amplio el período histórico abarcado (desde Bismarck hasta la década de los 90 del siglo pasado) con información escasa para un lector no alemán; el tipo de mujer que es Olga no era muy creíble para algunas o al menos no quedaba bien explicada esa dependencia tan fuerte respecto de un hombre que hacía su vida sin importarle lo que ella sintiera u opinara, la inverosimilitud que algunas vieron en la historia del hijo Eik y su relación con Olga; ciertas incoherencias como los estudios que Eik hacía o había hecho y su dedicación posterior a las SS; el aburrimiento que a algunas la lectura les había producido; etc.

Pero tras la intervención del grupo de las no favorables se produjo la entrada en el debate de las personas a las que la novela había gustado mucho. Las razones, además de las expuestas por Cecilia, hacían referencia a las informaciones desconocidas como todo lo referido al colonialismo alemán en África de finales del XIX e inicios del XX; pero sobre todo los que apoyamos sin fisuras la novela fijamos nuestra atención en el personaje que da título al relato, Olga, una mujer la mar de interesante y compleja que se enamora de alguien muy distinto al que pese a todo ella ama sinceramente; para muchos la novela es una historia de amor conmovedora por su credibilidad; también en la conformación del personaje de Olga había que fijarse -se dijo- en esos tres seres que se mueven a su alrededor: Viktoria, Herbert y Eik; y para otras tertulianas quizás lo que más les había atrapado de esta novela era esa mujer sencilla, cabal, que sabe hacerse a sí misma pese a las dificultades del momento en un mundo de hombres, una mujer que busca la felicidad en las cosas pequeñas y no en los grandes ideales como hace su amado Herbert, una mujer en definitiva con la que en cierta manera alguna tertuliana se sentía identificada. Se señaló también que el aprecio sentido hacia esta obra de  Bernhard Schlink venía dado por el estilo: esos tres narradores diferentes, el estilo epistolar de la tercera parte, la sencillez con la que expone lo difícil haciendo que la lectura sea sumamente fácil pese a la extensión y profundidad del período tocado, esa manera de presentar la información no toda de una vez sino por capas, como por arrimadas o por suaves oleadas, de manera que no es hasta el sorpresivo final que podemos tener completo en nuestra cabeza al personaje protagonista de "Olga".

Dejo para desarrollarlo más por extenso en mi blog la idea que apunté en la tertulia de que el autor, al igual que hiciera en la otra novela que de él he leído, "El lector", lo que hace en "Olga" es dar un repaso a la historia de su país, una nación que durante el siglo XX pero ya desde la época de Bismarck venía anunciando lo que luego en la década de los 30 y mitad de los 40 del siglo pasado practicaría: el exterminio, el genocidio, el nazismo... Schlink viene a decir a sus compatriotas que deben asumir su responsabilidad y no evadirla escondiéndose en un 'no sabía, yo creía que...' pues todos fueron partícipes en mayor o menor grado de esa barbarie. [como siempre esta y otras consideraciones expongo en la reseña de "Olga" que  hago en mi blog].

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Nota bene: Algunas diréis "pues para haber perdido sus notas y tirar sólo de memoria, se acuerda de muchas cosas". No, no os quiero engañar. Resulta que hacia la mitad de esta Crónica por arte de birlibirloque levanté un papel que sobre mi mesa estaba y... ¡zás!, aparecieron las susodichas anotaciones que me han ayudado a corregir alguna que otra cosa. Jé, jé...

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Próxima lectura, próxima tertulia

Y así se nos fue agradablemente pasando el tiempo. Llegó el momento de proponer lectura para el mes siguiente. Sobre la mesa se pusieron, que yo recuerde, dos títulos: "El tiempo es un canalla" de Jennifer Egan, a propuesta mía; y "La España vacía" de Sergio del Molino, a propuesta de Carmen Sánchez. Estimamos que el de Sergio del Molino, un ensayo sobre el despoblamiento del mundo rural sufrido en nuestro país, daría pie a un buen intercambio de opiniones sobre un tema candente y más en este momento aciago de lucha contra el Coronavirus. Y en eso quedamos, leeríamos "La España vacía" de Sergio del Molino. La reunión virtual la realizaremos el próximo día 28 de enero a la hora acostumbrada, las 18:00.

Hasta entonces, queridas amigas, deseo que hayáis pasado unas Fiestas lo más felices posible, y que Sus Majestades, los Reyes Magos de Oriente, se porten o se hayan portado con vosotras como os merecéis, es decir, fantásticamente bien. 

¡Ea!, lo dicho, hasta el 28 de enero a las 18:00 por Skype. Bye, bye.







sábado, 31 de octubre de 2020

En octubre comentamos "La romana" de Alberto Moravia

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El Previo

El pasado jueves 29 de octubre nos conectamos los tertulianos por Skype para departir sobre "La romana" de Alberto Moravia. Bueno, nos conectamos los que pudimos porque desde hace algunas sesiones el programa o nosotros, sus usuarios, estamos teniendo problemillas con este software; problemas que son bastante irritantes pues hacen que tardemos en iniciar las sesiones o como ya le ha ocurrido a Inma en dos ocasiones que algún participante quede fuera de la reunión. 

Mientras a través de mensajes de wasap intentábamos unos y otros en la medida de nuestras posibilidades que todos nos incorporásemos -lamentablemente Inma de nuevo quedó fuera- el tiempo se nos fue yendo echando denuestos contra Skype y alabanzas hacia Zoom, otro software para videoconferencias que según quienes lo han usado es más práctico, permite más partícipes en él con todos los rostros en pantalla, etc., etc. Quedamos, para no demorar mucho más el inicio de la tertulia, en irnos bajando cada uno la app a nuestros dispositivos para un día del próximo mes de noviembre que ya consensuaríamos hacer una prueba con él. Y aquí dejo, por ahora, el asunto tecnología, no sin antes recordar que el susodicho programa Zoom en su versión gratuita no permite videoconferencias de más de 40' de duración, tiempo que a mí se me antoja escaso. Pero, en fin, ya veremos y hablaremos sobre el asunto con antelación al día de nuestro próximo encuentro literario.


La Tertulia sobre "La romana" de Alberto Moravia

Como digo, poco a poco, nos fuimos incorporando quienes esa soleada tarde de 'veroño' queríamos departir sobre esta novela. En total fuimos nueve comentaristas las personas que a las 18:00 desde la residencia habitual, unos, desde la residencia de Confinamiento, otros, e incluso desde el asiento de copiloto, alguna, deseábamos hablar de las vicisitudes de la joven Adriana.

Rompió el fuego Ana que fue quien había propuesto la lectura. Como tantos otros, ella a pesar de conocer el libro y de verlo habitualmente en casa no lo había leído. La verdad es que con algunos clásicos que de siempre hemos visto por casa, incluso en las de nuestros padres, sucede muchas veces esto, que no los leemos por no se sabe bien por qué hasta que algo, otra lectura, un comentario o lo que sea, nos hace reparar en ellos, tomarlos en nuestras manos y sorprendernos positivamente, o no. Así inicio Ana su exposición que se centró especialmente en la figura de la protagonista y del oficio que practica, la prostitución, que en aquella época desde luego -al menos por lo que Moravia expone en la novela- no tenía para nada esos ribetes de explotación mafiosa que hoy día en nuestra sociedad tiene. De todos los personajes, el de la madre, le resultó especialmente repulsivo. La verdad es que a la mayoría esa mujer camisera no nos cayó nada bien. Y también, como a la gran mayoría de participantes en la reunión de octubre, la novela le había agradado bastante.

A partir de su intervención fuimos el resto de los miembros de "más que palabras..." exponiendo nuestra impresión sobre la obra e intercambiando unas y otras opiniones en animada conversación. Prácticamente a todos la novela había gustado mucho. Y esto pese a -o a lo mejor por eso, ya no sé-  estar realizada de una manera tradicional dentro de ese realismo social típico del momento que en Italia, en especial en el ámbito cinematográfico, se denominó 'Neorrealismo'. Sí, muy pronto el Cine y la versión de "La romana" realizada en 1954 salió a escena. En general quienes tras la lectura vimos la película dijimos que ésta queda muy por debajo en calidad de la obra literaria y que los personajes no responden al tipo con que están caracterizados en la novela. A propósito del film se hizo hincapié en que el marco socio-político del fascismo mussoliniano en que la historia se encuadra es más visible en la película que en la novela donde se percibe en leves rasgos como la caracterización de Astarita, miembro de la policía política que persigue a la disidencia, y poco más; por contra, en la adaptación cinematográfica hay escenas en las que se muestra a las tropas italianas desfilando tras su victoria en Abisinia o tras su entrada en Albania.

A todos, los personajes nos parecieron muy creíbles, muy reales. Sí, quizás, muy angustiados algunos como ese Giacomo que se revela como el más complejo y para algunas más incomprensible por su manera de afrontar las situaciones yendo hacia ellas al tiempo que las rechaza hasta llegar a su decisión final. Al respecto de Giacomo se comentó que el mismo, junto con el de  Adriana, es el alter ego del propio escritor quien de seguro se debatía también íntimamente en un mar de contradicciones internas derivadas de su confortable origen familiar y el rostro que ante sus amigos y sociedad ofrecía. En su problemática existencial y personal que arrastra sólo la muerte le queda como salida digna.

En cuanto a Adriana, la protagonista y personaje en torno al que orbita el resto, se dijo que también es un poco, o un mucho, Moravia por eso del disfrute de la vida, de su optimismo dentro de un mundo gris y lleno de dificultades. Es ella quien está contando la historia en primera persona desde sus 22 años, tras cinco años de 'carrera', en un momento en el que parece haber dado a su vida un giro de 180º. Adriana es una mujer lista, que sabe acudir a la persona adecuada en el momento adecuado; es una mujer vitalista que disfruta del sexo y del oficio que, aunque ha sido conducida hasta él de manera algo artera, practica con pleno conocimiento de causa disfrutando a tope del mismo como le sucede con Santogno o realizando cual matador de toros faenas de oficio como con Astarita y aquellos a quienes seduce por la calle. Ella, pese a todo, es una mujer buena que cree en el amor como lo demuestra con Gino y con Mino, su gran amor; ella no se derrumba ni cae en el hastío existencial por tener el asidero de la religión en el que se refugia. "El amor y la religión son el opio del pueblo", recordamos que se dice en la novela en un momento dado. Adriana puede vivir gracias a su adicción a ambos estupefacientes.

Pese a todo lo dicho sobre Adriana, a varias tertulianas no les pareció muy verosímil que una persona con la base social y cultural que tiene por origen sin embargo sea capaz de hacer elevadas reflexiones de corte filosófico sobre la vida, la existencia, el ser humano...; se diría que quien habla en estas ocasiones por boca de la narradora fuera el mismísimo Alberto Moravia. Más verosímil sin duda, aunque odiosa por su comportamiento y actitudes, es el personaje de la madre al que la Tertulia en pleno coincidió en aplicarle calificativos como amoral, asquerosa, equivocada, por ese deseo de progresar aprovechando la belleza de su hija y que como a la postre se viene a comprobar apenas si logran un mejor pasar, pero ninguna clase de ascenso social.

En cuanto a resonancias o semejanzas con autores españoles se habló de que había cierto parecido entre el realismo de Moravia y el de nuestro Galdós. Aquí hubo sus más y sus menos y la coincidencia no fue total; sin embargo algunos pensamos que cada uno en su momento de escritura y en su circunstancia nacional sí que hacen de modo similar una presentación real de sus sociedades respectivas; un ejemplo de esto podría ser ese personaje de familia vergonzante formado por la Sra. Medolaghi e hija. Y al hilo de la referencia a Galdós hablamos por último de la facilidad de lectura que tiene la novela junto a su indiscutible calidad. En mi opinión y en la de otras compañeras cuando tal cosa ocurre se juntan como dice el dicho 'el hambre con las ganas de comer', o sea, no puede darse circunstancia mejor: la calidad de la obra artística unida a la facilidad de su degustación [en la reseña que de la novela hago en mi blog hablo algo más por extenso de ésta y otras cuestiones]


Nuestras próximas lecturas y el Día de la Cita

Dado el fantástico día que hacía y los compromisos ineludibles de cada cual se fueron produciendo despedidas con lo que se demostró que convenía abreviar. Así lo hicimos procediendo a elegir lecturas. Tras una pequeña prospección la mayoría expresó su deseo de retomar algo más de hoy, algo más actual dado que nuestras dos últimas tertulias habían ido por la senda de los clásicos. Elegimos una novela muy actual, "Los chicos de la Nickel" del escritor afroamericano Colson Whitehead, una novela ganadora del Premio Pullitzer de este año. 

Colson Whitehead, El blog de Juan Carlos,


Pero no nos olvidamos de que Miguel Delibes habría cumplido este 2020 los 100 años de edad. Cumplía rendirle homenaje. Buscamos un título cuyo número de páginas no fuese grande. Tras barajar varios nos inclinamos por "El disputado voto del señor Cayo" de tan sólo 170 págs. Habida cuenta de que la novela de Colson Whitehead tiene 213, la suma de ambas no es excesiva para personas amantes de la lectura como nosotros.

O sea, en definitiva, que para nuestro próximo encuentro llevamos dos títulos: 

  1. "Los chicos de la Nickel" de Colson Whitehead
  2. "El disputado voto del señor Cayo" de Miguel Delibes
La cita la fijamos para el día 30 de noviembre. La hora, la habitual últimamente: las 18:00. El lugar: Videollamada bien por Skype o bien por Zoom. Iremos aclarando la cuestión según vaya transcurriendo el mes de noviembre. Seguiremos informando, amigas.

Un abrazo a todas y buenas lecturas confitadas, ¡perdón, confinadas!

martes, 29 de septiembre de 2020

La tertulia sobee "Jude el oscuro" de Thomas Hardy

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Tras un verano socialmente calamitoso en casi todo por culpa de la pandemia que desde hace más de medio año asola España, la Tertulia "más que palabras..." volvió a donde solía, o sea, a sus reuniones periódicas. Por tradición nuestros cursos lectores los iniciamos el 24 de septiembre por celebrarse ese día la Fiesta de la Merced, onomástica de quienes se llaman 'Mercedes' como nuestra tertuliana. Pero este año un enemigo invisible de nombre COVID o Coronavirus nos ha obligado a recluirmos en casa y a hacer el encuentro de manera virtual a través de Skype, aplicación que manejamos ya con una soltura envidiable.

Nos conectamos a las 6 de la tarde 8 miembros de la Tertulia. Algo más tarde se incorporó Inma quien aunque nos oía perfectamente no logró hacerse escuchar por ninguno de nosotros de manera que, como quien dice, asistió en calidad de 'oyente'. Con interés, pues, y tras los saludos pertinentes y deseos de buena salud por parte de todos, dimos inicio a la primera tertulia de la temporada 2020-2021.

En esta ocasión me correspondió a mí tomar la palabra en primer lugar por haber sido yo quien propuso esta lectura. Comenté que desde hacía años -muchos años, verdaderamente- tenía este título del inglés Thomas Hardy entre los libros que deseaba leer por haber escuchado muy buenas opiniones de boca de comentaristas literarios que me merecen mucha confianza, pero por unas cosas u otras había ido posponiendo ponerme con ella; por ello y por ser considerado como un clásico es por lo que realicé la propuesta.

Tras decir que en líneas generales la novela fue de mi agrado, también hice hincapié en la cierta pesadez que algunas partes de esta larga narración -casi 600 páginas- representó para mí, en especial aquellos fragmentos en que los personajes se enfrascaban en disquisiciones de índole teológico-filosóficas de las que yo, y pienso que la contemporaneidad, nos encontramos algo alejados. Sin embargo sí que puse en valor la valentía y anticipación respecto a su época con que plantea el asunto de la unión hombre - mujer de manera legal y de manera natural. Este asunto es muy interesante aunque los tiras y aflojas que en la relación mantienen Jude y Sue, los protagonistas, me pareció reiterativa por demás en varios momentos de la narración. Al respecto, dije que creía que a la novela le sobraban fácilmente unos cientos de páginas. También cité el escándalo que el relato había provocado entre los lectores del momento por poner en cuestión las bases sociales al cuestionar la institución matrimonial y postular una mujer independiente realizada a través del trabajo personal y no sólo a través de su papel en el interior del hogar con un esposo y unos hijos a los que atender... Y sin más pasé la palabra a mis compañeras tertulianas para que entre todos fuéramos comentando la novela [en mi blog expongo mucho más por extenso mis impresiones sobre "Jude el oscuro"].

Se inició así el intercambio de opiniones entre todos. De manera relajada y animada fue saliendo a la palestra lo que a cada uno le había suscitado la lectura. En general una impresión mayoritaria había sido la de la inmensa dureza de la historia relatada. Muchas compañeras manifestaron que en algunos momentos la lectura les había hecho pasar un mal rato. Otra impresión bastante compartida fue la de ser una lectura profunda e instructiva pero en ocasiones también algo tediosa; quizás el gran número de años transcurridos desde su escritura hace que a la luz de hoy varios de sus asuntos suenen como algo antiguos. Sin embargo también se señaló la enorme actualidad de otros como considerar a la mujer -desgraciadamente aún muy presente- inferior al hombre, y cuando como en el caso de Sue es evidente que no es así tildarla de enferma, neurótica, histérica, loca, u otras lindezas parecidas. En este punto sí que hubo intervenciones variadas sobre los distintos tipos de mujer que en la novela aparecen: Arabella, el contrapunto de Sue, es presentada como -en palabras de una tertuliana- 'un putón verbenero'; Sue, por el contrario, es reacia al encuentro físico con el hombre y se refugia en su intelectualidad e igualdad natural hombre-mujer al inicio, para luego evolucionar a una espiritualidad quizás sorprendente, aunque bien mirado no lo sea tanto dado el palo tremendo que lo ocurrido a sus hijos produce en ella. Hubo unanimidad en considerar a la viuda Edlin como el personaje femenino más equilibrado. De los hombres también comentamos lo suyo, naturalmente.

Y así fueron saliendo temas diversos: la culpa y el pecado, los anglicanos y los católicos, el trabajo manual versus el trabajo intelectual, los convencionalismos, la amistad hombre-mujer, la sociedad clasista, etc. Un asunto sobre el que nos detuvimos fue el de aquellos niños que se sienten no queridos y que, por ello, se convierten en viejos prematuros. Aquí el autor da el nombre de 'Viejecito tiempo' a ese hijo de Jude y Arabella que nadie quería y que será factor determinante en el desencadenamiento de la tragedia que sucederá.

Naturalmente también hablamos de la manera como la historia se presenta. Quizás fue Cecilia quien más hincapié hizo en ella señalando que la novela era casi una obra teatral, una tragedia, que conducía a una catarsis final. [Cecilia habla mucho más por extenso de esto y otros aspectos en el comentario que sobre "Jude el oscuro" tiene hecho en su blog

Hablamos de la estructura, del narrador, y de la gran cantidad de literatura que la novela contiene en sí misma, bien creándola o bien introduciéndola en su interior. A este respecto señalamos el inmenso número de nombres de escritores y pensadores que Hardy cita, y resaltamos que algunas situaciones vividas por los personajes que Hardy presenta son análogas a otras existentes en grandes textos de la historia de la Literatura universal (la Biblia, Shakespeare, El Quijote, Shelley, etc.). También hubo quienes vinimos a concluir que "Jude el oscuro" era una auténtica novela de tesis que nos había hecho recordar -cada una a su manera, claro-, 'Dª Perfecta' de Benito Pérez Galdós y a otras como "El árbol de la ciencia" de Baroja o "La voluntad" de Azorín; estas últimas especialmente por el enorme pesimismo que también contienen al insistir igualmente en la imposibilidad de vencer las imposiciones del mundo por mucha voluntad que se ponga en ello.

Y así fue transcurriendo y transcurrió una animada e interesante tertulia sobre una novela que en líneas generales había gustado aunque a veces hubiese resultado dura, algo pesada y repetitiva, quizás, dijo alguien con acierto, por su carácter folletinesco y de novela por entregas que fue como apareció publicada en su momento.


La próxima Tertulia 

Tras casi dos horas de charla pasamos a la elección de lectura para octubre. Como ya habíamos casi establecido en la reunión anterior decidimos leer "La Romana" de Alberto Moravia, otro gran clásico contemporáneo al que muchos teníamos ganas desde hacía tiempo. 

Dadas las inmisericordes circunstancias pandémicas en que estamos inmersos vimos que los encuentros presenciales están aún lejos de poderse realizar con seguridad, así que de nuevo nos veremos telemáticamente. Tras barajar varias fechas la que quedó como definitiva fue la del día 29 de octubre a las 18:00 horas.

Y despedimos el encuentro felicitando a nuestra contertulia Mercedes por su santo y brindando con ella con esa copa de vino Ribera de Duero 'Altos de Tamarón' que Cecilia levantó en nombre de todos. Lástima que aún no haya llegado el día en que podamos pasarnos a través de la pantalla objetos, líquidos y saludos corporales. Pero con la intención basta: 

¡¡¡MUCHAS FELICIDADES, MERCEDES!!!